Lenin (Nicolás Guillén, 1964)

 

LENIN

(Nicolás Guillén, 1964)  

 

¿Sabes tú que la mano poderosa 

que deshizo un imperio, también era

suave como la rosa?

La mano poderosa

¿sabes tú de quién era?

 

¿Sabes tú que la voz de agua encendida,

terrestre impulso en que se ahogó su dueño,

cantó siempre a la vida?

De esa voz encendida,

¿sabes tú quién fue el dueño?

¿Sabes tú que aquél viento que bramaba

como un toro nocturno, también era

onda que acariciaba?

El viento que bramaba, 

¿sabes tú de quién era?

 

¿Y sabes tú que el sol de rojo manto,

de duras flechas implacable dueño,

secó Nevas de llanto?

Del sol de rojo manto,

¿sabes tú quién fue dueño?

 

Te hablo de Lenin, tempestad y abrigo.

 

Lenin siembra contigo, 

¡oh campesino de arrugado ceño!

Lenin canta contigo, 

¡oh cuello puro sin dogal ni dueño!

 

¡Oh pueblo que venciste a tu enemigo,

Lenin está contigo,

como un dios familiar simple y risueño,

día a día en la fábrica y el trigo,

uno y diverso universal amigo,

de hierro y lirio, de volcán y sueño! 

 

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Una Conversación Importante

 



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A mi Partido (Pablo Neruda, 1950)

 

A mi Partido 

(Pablo Neruda en 'Canto General', 1950)

 

Me has dado la fraternidad hacia el que no conozco.

Me has agregado la fuerza de todos los que viven. 

Me has vuelto a dar la patria como en un nacimiento.

Me has dado la libertad que  no tiene el solitario. 

Me enseñaste a encender la bondad, como el fuego. 

Me diste la rectitud que necesita el árbol. 

Me enseñaste a ver la unidad y la diferencia de los hombres. 

Me mostraste cómo el dolor de un ser ha muerto en la victoria de todos. 

Me enseñaste a dormir en las camas duras de mis hermanos. 

Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una roca. 

Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético.

Me has hecho ver la claridad del mundo y la posibilidad de la alegría. 

Me has hecho indestructible porque contigo no termino en mi mismo. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Oda a Stalin (Pablo Neruda, 1953)

 

Oda a Stalin

(Pablo Neruda, 1953)

 

Camarada Stalin, yo estaba junto al mar en la Isla Negra,

descansando de luchas y de viajes,

cuando la noticia de tu muerte llegó como un golpe de océano.

Fue primero el silencio, el estupor de las cosas, y luego llegó del mar una

ola grande.

De algas, metales y hombres, piedras, espuma y lágrimas estaba hecha esta

ola.

De historia, espacio y tiempo recogió su materia

y se elevó llorando sobre el mundo

hasta que frente a mí vino a golpear la costa

y derribó a mis puertas su mensaje de luto

con un grito gigante

como si de repente se quebrara la tierra.

Era en 1914.

En las fábricas se acumulaban basuras y dolores.

Los ricos del nuevo siglo

se repartían a dentelladas el petróleo y las islas, el cobre y los canales.

Ni una sola bandera levantó sus colores

sin las salpicaduras de la sangre.

Desde Hong Kong a Chicago la policía

buscaba documentos y ensayaba

las ametralladoras en la carne del pueblo.

Las marchas militares desde el alba

mandaban soldaditos a morir.

Frenético era el baile de los gringos

en las boîtes de París llenas de humo.

Se desangraba el hombre.

Una lluvia de sangre

caía del planeta,

manchaba las estrellas.

La muerte estrenó entonces armaduras de acero.

El hambre

en los caminos de Europa

fue como un viento helado aventando hojas secas y quebrantando huesos.

El otoño soplaba los harapos.

La guerra había erizado los caminos.

Olor a invierno y sangre

emanaba de Europa

como de un matadero abandonado.

Mientras tanto los dueños

del carbón,

del hierro,

del acero,

del humo,

de los bancos,

del gas,

del oro,

de la harina,

del salitre,

del diario El Mercurio,

los dueños de burdeles,

los senadores norteamericanos,

los filibusteros

cargados de oro y sangre

de todos los países,

eran también los dueños

de la Historia.

Allí estaban sentados

de frac, ocupadísimos

en dispensar condecoraciones,

en regalarse cheques a la entrada

y robárselos a la salida,

en regalarse acciones de la carnicería

y repartirse a dentelladas

trozos de pueblo y de geografía.

Entonces con modesto

vestido y gorra obrera,

entró el viento,

entró el viento del pueblo.

Era Lenin.

Cambió la tierra, el hombre, la vida.

El aire libre revolucionario

trastornó los papeles

manchados. Nació una patria

que no ha dejado de crecer.

Es grande como el mundo, pero cabe

hasta en el corazón del más

pequeño

trabajador de usina o de oficina,

de agricultura o barco.

Era la Unión Soviética.

Junto a Lenin

Stalin avanzaba

y así, con blusa blanca,

con gorra gris de obrero,

Stalin,

con su paso tranquilo,

entró en la Historia acompañado

de Lenin y del viento.

Stalin desde entonces

fue construyendo. Todo

hacía falta. Lenin recibió de los zares

telarañas y harapos.

Lenin dejó una herencia

de patria libre y ancha.

Stalin la pobló

con escuelas y harina,

imprentas y manzanas.

Stalin desde el Volga

hasta la nieve

del Norte inaccesible

puso su mano y en su mano un hombre

comenzó a construir.

Las ciudades nacieron.

Los desiertos cantaron

por primera vez con la voz del agua.

Los minerales

acudieron,

salieron

de sus sueños oscuros,

se levantaron,

se hicieron rieles, ruedas,

locomotoras, hilos

que llevaron las sílabas eléctricas

por toda la extensión y la distancia.

Stalin

construía.

Nacieron

de sus manos

cereales,

tractores,

enseñanzas,

caminos,

y él allí,

sencillo como tú y como yo,

si tú y yo consiguiéramos

ser sencillos como él.

Pero lo aprenderemos.

Su sencillez y su sabiduría,

su estructura

de bondadoso pan y de acero inflexible

nos ayuda a ser hombres cada día,

cada día nos ayuda a ser hombres.

¡Ser hombres! ¡Es ésta

la ley staliniana!

Ser comunista es difícil.

Hay que aprender a serlo.

Ser hombres comunistas

es aún más difícil,

y hay que aprender de Stalin

su intensidad serena,

su claridad concreta,

su desprecio

al oropel vacío,

a la hueca abstracción editorial.

Él fue directamente

desentrañando el nudo

y mostrando la recta

claridad de la línea,

entrando en los problemas

sin las frases que ocultan

el vacío,

derecho al centro débil

que en nuestra lucha rectificaremos

podando los follajes

y mostrando el designio de los frutos.

Stalin es el mediodía,

la madurez del hombre y de los pueblos.

En la guerra lo vieron

las ciudades quebradas

extraer del escombro

la esperanza,

refundirla de nuevo,

hacerla acero,

y atacar con sus rayos

destruyendo

la fortificación de las tinieblas.

Pero también ayudó a los manzanos

de Siberia

a dar sus frutas bajo la tormenta.

Enseñó a todos

a crecer, a crecer,

a plantas y metales,

a criaturas y ríos

les enseñó a crecer,

a dar frutos y fuego.

Les enseñó la Paz

y así detuvo

con su pecho extendido

los lobos de la guerra.

Frente al mar de la Isla Negra, en la mañana,

icé a media asta la bandera de Chile.

Estaba solitaria la costa y una niebla de plata

se mezclaba a la espuma solemne del océano.

A mitad de su mástil, en el campo de azul,

la estrella solitaria de mi patria

parecía una lágrima entre el cielo y la tierra.

Pasó un hombre del pueblo, saludó comprendiendo,

y se sacó el sombrero.

Vino un muchacho y me estrechó la mano.

Más tarde el pescador de erizos, el viejo buzo

y poeta,

Gonzalito, se acercó a acompañarme bajo la bandera.

«Era más sabio que todos los hombres juntos», me dijo

mirando el mar con sus viejos ojos, con los viejos

ojos del pueblo.

Y luego por largo rato no dijimos nada.

Una ola

estremeció las piedras de la orilla.

«Pero Malenkov ahora continuará su obra», prosiguió

levantándose el pobre pescador de chaqueta raída.

Yo lo miré sorprendido pensando: ¿Cómo, cómo lo sabe?

¿De dónde, en esta costa solitaria?

Y comprendí que el mar se lo había enseñado.

Y allí velamos juntos, un poeta,

un pescador y el mar

al Capitán lejano que al entrar en la muerte

dejó a todos los pueblos, como herencia, su vida.

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¡En la Guerra, Arte de Guerra! (David Alfaro Siqueiros, 1943)

 

Pintores, escultores, grabadores, poetas, novelistas, escritores en general, músicos y actores de América:

 

No basta con la participación personal de ustedes en las actividades antifascistas. Otros pueden hacer mejor colectas y mítines. Su arte es lo que la guerra reclama de ustedes. Esto es: su efectiva contribución profesional creadora al esfuerzo común, la elocuencia incomparable de su excepcional producto emocional. 

 

Pero esta aportación no puede ser ascética, ya que presupone precisión ideológica y una técnica físicamente consecuente. Exige en esa virtud la disciplina del equipo y del taller colectivo en cada lugar donde las circunstancias lo permitan. Exige el equipo central coordinador del arte de guerra en su conjunto.

 

El equipo de gráfica y plástica de guerra, encargado de producir los dibujos, los grabados, los carteles (mecánicos y de técnica personal directa), los murales exteriores, los murales interiores, los murales producidos mediante la ampliación fotográfica, las esculturas policromadas, los telones y demás pintura escenográfica que requiera el teatro de guerra, etcétera, etcétera.

 

El equipo de literatura de guerra, encargado de producir la letra de las canciones, de las marchas, de los himnos, los poemas de carácter sarcástico sobre las ampulosas informaciones de los caudillos del Eje, los cuentos cotidianos directos sobre las intrigas de la quinta columna, los poemas de guerra, los cuentos de guerra, las novelas de guerra, la letra del teatro de guerra, etcétera, etcétera.

 

El equipo de teatro y coreografías de guerra, encargado de representar en actos pequeños o grandes, móviles o fijos, circunstanciales o amplios, etcétera, etcétera, las obras producidas por los miembros de los equipos de literatura de guerra, en estrecha inteligencia con los componentes de los demás equipos.

 

El equipo de cinematografía de guerra, encargado de desarrollar y perfeccionar lo que ya se esté haciendo sobre el particular y también en estrecha coordinación con los demás equipos.

 

El equipo de música de guerra, encargado de localizar y fijar las canciones populares apropiadas a los fines de guerra, de componer nuevas canciones, de componer marchas, himnos, etc., y todo lo que permita el carácter particular de su actividad, en estrecha relación igualmente con los demás equipos.

 

Para combatir cotidianamente en el frente y en la retaguardia (en el frente y en la retaguardia enemigos inclusive) todas las demagogias y crímenes del Eje, exhibir sus seudodoctrinas racistas, etc., romper las periódicas intrigas de derrotistas de sus quintas columnas y aniquilar lo que le reste aún de moral, lo mismo que para fortificar la moral propia, la moral de los combatientes del campo de batalla y también la moral de los combatientes del campo industrial. 

 

Ustedes, artistas y sus gobiernos respectivos, deben comprender que el arte puede llegar a convertirse en un arma de combate tan poderosa y eficaz como las más poderosas y eficaces armas físicas que intervienen directamente en la guerra militar. Un arma que entra por los ojos, por los oídos... y a través de lo más profundo y sutil del sentimiento humano.

 

Por eso tales equipos deben recibir el más inmediato y amplio de los apoyos económicos por parte de todos los gobiernos democráticos de América, pues esos equipos y esos talleres necesitan el más amplio y variado de los instrumentales modernos, el más rico de los campos de operaciones, la más completa aportación documental, etcétera. Las organizaciones progresistas en general, pues, como ustedes mismos los artistas, deben exigir ese inmediato y amplio apoyo económico.

 

Arte de guerra contra el Eje, diario, múltiple, elocuente, permanentemente creativo, mecanizado hasta lo máximo para ganar ‑ entre otras cosas fundamentales, tales como la libertad humana y la libre determinación nacional de todos los países ‑ la posibilidad de construir en el futuro del mundo un verdadero y más grande arte público civil de paz debe ser la consigna general en todo lo que respecta a este problema.

 

 

David Alfaro Siqueiros,

en representación de los múltiples pintores

mexicanos, norteamericanos, argentinos, españoles y chilenos

que teórica y prácticamente se han unido

a mis esfuerzos de 12 años en favor del arte público

 

 

(Publicado el 18 de enero de 1943 en varios periódicos chilenos) 

 

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Navidad Priísta

 

NAVIDAD PRIISTA 

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Stalin, Capitán (Nicolás Guillén, 1942)

 

STALIN CAPITÁN

Nicolás Guillén

 

Stalin, Capitán, 
a quien Changó proteja y a quien resguarde Ochún. 
A tu lado, cantando, los hombres libres van: 
el chino, que respira con pulmón de volcán, 
el negro, de ojos blancos y barbas de betún, 
el blanco, de ojos verdes y barbas de azafrán. 
Stalin, Capitán. 

Tiembla Europa en su mapa de piedra y de cartón. 
Mil siglos se desploman rodando sin contén. 
Cañón 
del Austro al Septentrión. 
Cabezas y cabezas cortadas a cercén. 
El mar arde lo mismo que un charco de alquitrán. 
Bocas que ayer cantaban a la Verdad y el Bien 
Hoy bajo cuatro metros de amargo sueño están... 
Stalin, Capitán. 

Pero el futuro afinca, levanta su ilusión 
allá en tu roja tierra donde es feliz el pan, 
y altos pechos armados de una misma canción 
las plumas de los buitres detienen, detendrán, 
allá en tu helado cielo de llama y explosión, 
Stalin, Capitán. 

El jarro de magnolias, el floreal corazón
de Buda, despereza su extático ademán; 
gravita un continente sobre el Mar del Japón: 
rudo bloque de sangre de Siberia a Ceylán 
y de Esmirna a Cantón... 
Stalin, Capitán. 

Tambores africanos con resonante son 
sobre selva y desierto su vivo alerta dan, 
más fiero que el metal con que ruge el león; 
y alzando hasta el Pichincha la tormentosa sien
América convoca su puma y su caimán, 
pero además engrasa su motor y su tren. 
Odio por dondequiera verá el ciego alemán 
la paloma, el avión, 
el pico del tucán, 
el zoológico río de vasta indignación, 
las flechas venenosas que en pleno blanco dan, 
y aun el viento, impulsando sus ruedas de ciclón... 

Stalin, Capitán, a quien Changó proteja y a quien resguarde Ochún... 
A tu lado, cantando, los hombres libres van: 
el chino, que respira con pulmón de volcán, 
el negro, de ojos blancos y barbas de betún, 
el blanco, de ojos verdes y barbas de azafrán... 
¡Stalin, Capitán, 
los pueblos que despierten junto a ti marcharán!

 

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A Lenin (Roque Dalton, 1973)

 

A LENIN

(Roque Dalton)  

 

Para los campesinos de mi patria

quiero la voz de Lenin.

Para los proletarios de mi patria

quiero la luz de Lenin. 

Para los perseguidos de mi patria

quiero la paz de Lenin.

Para la juventud de mi patria

quiero la esperanza de Lenin. 

Para los asesinos de mi patria,

para los carceleros de mi patria,

quiero el odio de Lenin,

quiero el puño de Lenin, 

quiero la pólvora de Lenin. 

 

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Liberar al Arte del Capital

Acuarela: Enrique Cedillo, 2012
Acuarela: Enrique Cedillo, 2012

 

  

Liberar al Arte del Capital 

Por: Enrique Cedillo, Pintor y militante del PCM en Valle de México 

Publicado originalmente en El Machete 

 

 

 

Solamente el socialismo puede garantizar plenamente las condiciones materiales para la preparación artística de toda la humanidad en vías de desarrollar al “hombre universal” marxista que, acorde a la teoría, construirá el Comunismo.  Es por tanto fundamental que artistas, intelectuales y trabajadores de la cultura unamos esfuerzos para poner la obra al servicio de la Revolución Socialista

 

***

                                                                                             

El arte antes de cualquier otra definición es, como parte de la condición humana, una de las maneras en que podemos interactuar emocional, intelectual y estéticamente con el mundo material que nos rodea. El instinto del arte es constitutivo del hombre, y es social en tanto comunica, formando así también parte de sus dimensiones política e ideológica.  Esta característica superestructural del quehacer artístico denota que las diversas concepciones del arte están inevitablemente ligadas y varían acorde a las dinámicas económicas de producción y distribución de cualquier sociedad dada en cualquier momento determinado.

 

El quehacer artístico de hoy sucede mayoritariamente dentro del marco de la ideología capitalista. La concepción del arte como privilegio de unos cuantos, tanto en la posibilidad de ejecutarlo como en su consumo y disfrute, sometido irremediablemente a los decires del mercado, es una construcción ideológica burguesa, sostenida por las dos partes en pugna en el discurso oficial actual: por un lado los que sostienen el arte como mero valor de cambio sobre el cual han construido un gigantesco mercado especulativo mundial, respaldado por las academias contemporáneas y por la política del estado[1], y por el otro lado quienes buscan retornar a otra visión academicista de siglos atrás, que reivindican figuras como “el genio”, que buscan un arte aristocrático sólo para “los más talentosos” y niegan las nuevas formas de expresión contemporáneas[2].

 

Ambas posturas son reaccionarias, elitistas y excluyentes porque niegan el arte como parte integral del desarrollo humano al que tienen derecho todas las personas independientemente de cualquier condición, sea económica, social, intelectual, etc. Ambas posturas abogan por un arte de fines museísticos, galerísticos o comerciales y condenan a parte de la población al papel de espectador (aquellos que pueden pagarlo o acceder a él) y relega a la gran mayoría a la exclusión, desconociendo sus legítimas manifestaciones artísticas y marginándolos de los círculos culturales, incluyendo los educativos. La profesionalización misma del oficio artístico es consecuencia del desarrollo histórico de la división del trabajo, y las revoluciones burguesas meramente han remplazado al pintor de la corte por los artista conceptual que cotiza en la bolsa de valores.

 

En La Ideología Alemana, Marx y Engels escribieron: “La concentración exclusiva del talento artístico en individuos únicos y la consiguiente supresión de estas dotes en la gran masa es una consecuencia de la división del trabajo. Si, incluso en ciertas condiciones sociales, cada cual pudiera llegar a ser un pintor magnífico, esto no excluiría, ni mucho menos, el que cada cual fuese un pintor original [...] En una organización comunista de la sociedad desaparece la inclusión del artista en la limitación local y nacional, que responde pura y únicamente a la división del trabajo, y la inclusión del individuo en este determinado arte, de tal modo que sólo haya exclusivamente pintores, escultores, etc., y ya el nombre mismo expresa con bastante elocuencia la limitación de su desarrollo profesional y su supeditación a la división del trabajo. En una sociedad comunista, no habrá pintores, sino, a lo sumo, hombres que, entre otras cosas, se ocupan también de pintar.”[3]

 

De lo cual se concluye también que es la ideología burguesa la que considera la obra final, terminada y sobresaliente (imbuyendo conceptos metafísicos como la trascendencia) como la única finalidad del arte, ignorando el resto de sus facetas, como método primordial de entendimiento humano (de comunicación, de introspección, de reflexión y terapéutico) y fenómeno del cual todos tenemos derecho a participar no sólo en su goce sino en su elaboración como parte del conjunto de la producción cultural humana. Las condiciones materiales del sistema capitalista hacen imposible que esto suceda. La educación artística se ofrece como enorme privilegio a unos minúsculos cuantos, y los museos, centros galerísticos y ateneos de estudio suelen concentrarse en las áreas urbanas de las grandes y pequeñas burguesías, al margen del mundo proletario, y se rigen bajo las dinámicas de competición caníbal del mercado neoliberal.

 

Por tanto el artista revolucionario no debe centrarse en debates estilísticos sobre tal o cual tendencia artística del capitalismo y debe revisar el asunto desde sus cimientos. En ese sentido, y respecto a las revoluciones estilísticas posteriores al renacimiento y que buscaron retomar sus valores fundamentales, escribe Siqueiros en No hay más lucha que la nuestra: “(…) estos intentos, que fueron “revoluciones de la superficie hacia el espacio”, esto es, dejando intactas las formas sociales y materiales fundamentales de producción, no llegaron, naturalmente, a cumplir su programa, más o menos teórico; se quedaron en expresiones de mayor o menor brillantez individual, o de mayor o menor invención decorativa.”[4]

 

El artista revolucionario no sólo tiene el deber para con la clase obrera de reflejar las condiciones materiales del mundo capitalista, las soluciones que el marxismo-leninismo propone y oponerse a los intereses de los circuitos burgueses, es también su deber educar al pueblo trabajador sobre la necesidad de su propia preparación, desarrollo y expresión artística hacia la plenitud humana,  alejado de las dinámicas de la competencia y las pretensiones de la academia.

 

Solamente bajo el socialismo pueden garantizarse plenamente las condiciones materiales para la preparación artística de toda la humanidad en vías de desarrollar al “hombre universal” marxista que, acorde a la teoría, construirá el Comunismo.  Es por tanto fundamental que artistas, intelectuales y trabajadores de la cultura en general unamos esfuerzos para poner la obra al servicio de la Revolución Socialista, única opción para los obreros del mundo, en todas las dimensiones que esto implica, para liberar el arte del yugo capital y entregar a las masas su poder emancipador.  

 

 



[1] https://www.forbes.com.mx/forbes-life/el-negocio-del-arte/

[2] El arte contemporáneo es una farsa: Avelina Lésper http://www.vanguardia.com.mx/elartecontemporaneoesunafarsaavelinalesper-1362825.html

[3] Marx, K.; Engels; F. (1845-47) La Ideología Alemana

[4] Siqueiros, D. A. (1945) No hay más ruta que la nuestra. Talleres Gráficos de la Secretaría de Educación Pública

 

 

 

 

 

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ZENERGÍAS 3 + LOVECRAFT (Visto A Través De Veinte Ojos)

 Dos eventos artísticos de OCIO ARTS,

 

AHORA EN CDMX:

 

ZENERGÍAS 3

Con obras de:  

Alejandro Swain, Alinka Lira, Américo Escalante, Beatriz Rebollo, Beto Batuca, Carla López, Cynthia Méndez, Enrique Cedillo,

Francisco J. García,  Ernesto Torrices, Guillermo García, Ivonne Márquez, Jesús Contreras, Leonardo Graniel, Lorena Díaz, Maurice Lafayette, 

Mauricio Lerma, Norma Carrillo, Pedro Hernández T., Pitja, Rodrigo Cervantes, Sandra Domínguez y la COmunidad Down. 

 

Música: La Hora Zen, Eyeunle, Proyecto Ollin D.A.E., Doña Fodonga, Wenche Monnka Reggae Band 

 

LOVECRAFT: A TRAVÉS DE VEINTE OJOS 

Obras creadas para el Festival de Cine FERATUM en conmemoración a los 80 años

de la muerte de H. P. Lovecraft. Piezas de:

 

Alinka Lira + Américo Escalante + César Díaz + Dosak Moreno + Enrique Cedillo + Jesús Contreras

Mauricio Lerma + Maurice Lafayette + Ricardo Guevara + Sergio Arau

 

***

Sábado 25 de noviembre 2017

2 pm - 2 am

Conkal 62 Col. Jardines del Ajusco 

 

Entrada Libre 

 

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Todo el poder a los Soviets: Cien años de la Revolución de Octubre

 

  

Todo el poder a los Soviets: Cien años de la Revolución de Octubre

Por: Enrique Cedillo

Publicado originalmente en We're Magazine 

 

 

 

En 1917, durante la primera Primera Guerra Mundial, estalló en Rusia la Revolución de Octubre, que bajo la guía de los Bolcheviques dio origen al primer gran estado socialista moderno. Cien años después, recordamos las acciones heroicas así como la enorme aportación teórica de Lenin y los miles de revolucionarios que construyeron, conforme a las enseñanzas de Marx y Engels, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

 

 

I – De Petrogrado a Finlandia: Antesala revolucionaria

 

Cuando el tren en que Lenin regresaba del exilio llegó a la estación de Petrogrado esa fría noche del 3 de abril de 1917, ya le esperaba una multitud de obreros entre vítores y banderas rojas. Cantaban La Marsellesa y reinaba el júbilo. La reciente Revolución de Febrero había derrocado a la autocracia zarista, uno de los regímenes más brutales y arcaicos de Europa, en medio de una serie de humillaciones militares en la Primera Guerra Mundial. Abdicado Nicolás II, el conflicto había dado origen a un gobierno provisional dirigido por la Duma (parlamento imperial).

 

Pero para Vladimir Illich Ullianov aquél no era momento de festejos. Pronunció ante los presentes un feroz discurso que sentaría las bases de sus Tesis de Abril, en que resume años de teoría revolucionaria en un sucinto plan de acción política. “¡Ningún apoyo al gobierno provisional!” El gobierno de la Duma, argumentaba Lenin, es solamente el triunfo de la revolución burguesa ante la falta de consciencia y desorganización del proletariado. El gobierno provisional sólo era apoyado por el marxismo legal, por aquellos oportunistas, revisionistas y economicistas emanados de la Segunda Internacional con los que Lenin había polemizado en agudas confrontaciones teóricas durante años. La tarea, según sus tesis, era “desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno de capitalistas, en vez de propugnar la inadmisible e ilusoria ‘exigencia’ de que deje de ser imperialista.”[1]

 

La revolución proletaria apenas estaba comenzando. Desde meses atrás, el gobierno ruso se encontraba dividido entre dos poderes, el del gobierno provisional de la Duma por un lado, que representaba un parlamentarismo burgués reaccionario, y el de los Soviets (concejos, asambleas) de diputados obreros y campesinos, emanados de la Revolución de 1905, por el otro. Lenin consideraba que volver a una república parlamentaria “desde los Soviets de diputados obreros sería dar un paso atrás (…) Una república de los Soviets de diputados obreros, braceros y campesinos en todo el país, de abajo arriba.”[2] Solamente así, argumentaba, podrían los proletarios tomar el poder con contundencia y retirar a Rusia por completo de la conflagración imperialista.

 

Sin embargo, la vanguardia de la revolución, el grupo de los Bolcheviques, no gozaba aún de mayoría representativa en los Soviets. Ganar tal mayoría se convertía por tanto en la primer acción inmediata necesaria hacia la toma del poder como resultado inevitable de años de construcción revolucionaria teórica y práctica.

 

Once días después del arribo de Lenin a Petrogrado dio inicio la Conferencia Bolchevique a que convocara en sus Tesis. En su discurso, expuso la situación como sigue: “El error principal de los revolucionarios es mirar atrás, a las revoluciones de antaño. No tienen en cuenta a la vida que marcha siempre hacia delante, que crea situaciones siempre nuevas. La situación que se ha creado es completamente nueva: todavía no se ha visto una revolución en la que los representantes armados del proletariado y de los campesinos hayan concertado una alianza con la burguesía, o que, disponiendo del poder, lo hayan cedido a la burguesía. Los viejos bolcheviques afirman que no tenemos una dictadura del proletariado, pero sí: esa dictadura es el soviet de diputados obreros. Sólo que esta ha pactado con la burguesía. Y  mientras el gobierno provisional tenga el apoyo del Soviet no se le puede derrocar. Hay que derribarlo conquistando la mayoría en los Soviets.” 

 

Las condiciones no eran las mismas en Petrogrado, uno de los soviets más poderosos, que en el resto de Rusia. Lenin entendía que uno de los mayores obstáculos para la toma inmediata del poder era el ejército, que no se encontraba aún bolchevizado. Muchos seguían combatiendo en los frentes de una guerra mundial que el gobierno provisional, condenado a la derrota inminente, se empeñaba en ganar. Otros se amotinaban de manera espontánea, sin guía. Los bolcheviques enfocarían por tanto su acción de agitación y propaganda a las fuerzas armadas. Cientos de militantes partieron hacia los frentes para convencer a soldados y marinos de poner sus armas al servicio de los soviets. Nacería así la Guardia Roja, que se convertiría a la postre en el Ejército Rojo.

 

Alertado de la situación, el recién estrenado ministro Alexander Kerensky se propone frenar la acción bolchevique. A Lenin le inventan ser un espía alemán, y que sus verdaderas finalidades son minar las milicias rusas. El líder proletario se ve forzado a un nuevo exilio de 100 días en Finlandia donde compone uno de sus textos seminales, El Estado y la Revolución, arraigado firmemente en los materialismos históricos y dialécticos de Marx y Engels, donde elabora teóricamente el estado socialista como fase intermedia entre el capitalismo y el comunismo con base en las experiencias de  la Comuna de París, la revolución de 1905 y la reciente revolución de febrero, y que se convertiría en uno de los ejes centrales para la construcción del estado socialista.

 

El plan estaba trazado, las bases sentadas y la agitación comunista de Lenin se esparcía por toda Rusia. En septiembre, el comandante en jefe del ejército ruso, L. Kornilov, aprovechando la situación caótica, intentaría dar un golpe al gobierno de Kerensky para deshacerse de los elementos revolucionarios e instaurar una dictadura militar. Para contrarrestarlo, el gobierno provisional recurrió a la ayuda de los soviets, ya dominados por la ideología bolchevique, armándolos. Estos se negaron, pero Kornilov fue finalmente detenido, su intentona golpista aplastada, y el gobierno provisional quedó tan debilitado como fortalecida la influencia de los concejos obreros.

 

La situación llevó a la realización de elecciones en los Soviets de Petrogrado y otras ciudades donde, finalmente, los bolcheviques, socialistas revolucionarios, arrancaron la mayoría a los mencheviques, de posiciones pequeñoburguesas y de pacto interclasista (pues no comprendían la naturaleza del estado como un mecanismo de opresión de una clase sobre otra[3]). En su crónica Diez Días que Estremecieron al Mundo, el periodista estadounidense John Reed escribiría, “Son los Soviets los que, del modo más perfecto, representan al pueblo, por su experiencia revolucionaria, sus ideas y sus fines. Apoyándose directamente en las tropas del frente, en los obreros de las fábricas y en el campo, los Soviets constituyen realmente la espina dorsal de la revolución. Se ha tratado de constituir el poder sin los Soviets: el resultado ha sido la impotencia”.

 

Desde el exilio, Lenin escribirá algunas cartas al Comité Central del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (bolchevique) (que se convertiría después en el Partido Comunista de la Unión Soviética), explicando que las condiciones materiales hacen inminente la toma del poder, pues no sólo el gobierno burgués se encuentra en su punto más débil sino que la amenaza externa del ejército alemán puede poner en jaque todo el proyecto bolchevique si no se actúa con prontitud y contundencia. Así, dadas las circunstancias objetivas necesarias, la Revolución Socialista está lista para comenzar.

 

II. Octubre Rojo: Todo el poder a los Soviets

 

Las indicaciones que Lenin plasmaba en sus cartas al C.C. del POSDR(b) no dejaban lugar a dudas: “Hoy, tenemos con nosotros a la mayoría de la clase que es la vanguardia de la revolución, la vanguardia del pueblo, la clase capaz de arrastrar detrás de sí a las masas. Tenemos con nosotros a la mayoría del pueblo(…) Estamos en la situación ventajosa de un partido que sabe firmemente cuál es su camino en medio de las más inauditas vacilaciones, tanto de todo el imperialismo como de todo el bloque de los mencheviques(…) Contamos con todas las premisas objetivas para una insurrección triunfante. Contamos con las excepcionales ventajas de una situación en que sólo nuestro triunfo en la insurrección pondrá fin a unas vacilaciones que agotan al pueblo y que son la cosa más penosa del mundo; en que sólo nuestro triunfo en la insurrección dará inmediatamente la tierra a los campesinos; en que sólo nuestro triunfo en la insurrección hará fracasar todas esas maniobras de paz por separado, dirigidas contra la revolución, y las hará fracasar mediante la oferta franca de una paz más completa, más justa y más próxima, una paz en beneficio de la revolución.”

 

Lenin continúa, “Y para enfocar la insurrección al estilo marxista, es decir, como un arte, debemos al mismo tiempo, sin perder ni un minuto, organizar un Estado Mayor de los destacamentos de la insurrección, distribuir las fuerzas, enviar los regimientos de confianza contra los puntos más importantes, (y en Petrogrado) cercar el Teatro de Alejandro y ocupar la fortaleza de Pedro y Pablo, arrestar el Estado Mayor y al gobierno, enviar contra los cadetes militares y contra la ‘división salvaje’ aquellas tropas dispuestas a morir antes que dejar que el enemigo se abra paso hacia los centros de la ciudad; debemos movilizar a los obreros armados, haciéndoles un llamamiento para que se lancen a una desesperada lucha final; ocupar inmediatamente el telégrafo y la telefónica, instalar nuestro Estado Mayor de la insurrección en la central telefónica y conectarlo por teléfono con todas las fábricas, todos los regimientos y todos los puntos de la lucha armada.”[4]

 

Unas semanas después, habiendo regresado Lenin de su exilio en Finlandia, la insurrección se sometió a votación en el Comité Central ganando 10 a 2. Así, el golpe revolucionario comenzó a planearse estratégicamente en la clandestinidad a lo largo y ancho de Rusia. Sin embargo, los dos bolcheviques que votaron en contra del alzamiento (Kámenev y Zínoviev) publicaron un articulo en donde denunciaban la insurrección bolchevique, enterando así a las fuerzas del gobierno provisional de los planes del POSDR(b).  El alzamiento se veía en jaque.

 

No obstante, Lenin decidió seguir adelante con la insurrección, llamando a la acción inmediata como resultado de los acontecimientos recientes. Desde sus cuarteles en el Instituto Smolny, un otrora colegio de señoritas de la alta sociedad, los bolcheviques se prepararon para asestar el golpe final al viejo gobierno burgués. Así, el 25 de octubre (7 de noviembre en el nuevo calendario) de 1917 miles de milicianos bolcheviques, obreros, campesinos, soldados y marinos, bajo el lema de “Todo el poder a los Soviets” tomaron todos los puntos estratégicos marcados en su plan para la toma del poder, haciéndose del control de las principales ciudades en unas cuantas horas.

 

A la mañana siguiente, se haría la declaración: “El gobierno provisional ha sido depuesto. El Poder del Estado ha pasado a manos del Comité Militar Revolucionario, que es un órgano del Soviet de diputados obreros y soldados de Petrogrado y se encuentra al frente del proletariado y de la guarnición de la capital. Los objetivos por los que ha luchado el pueblo – la propuesta inmediata de una paz democrática, la supresión de la propiedad agraria de los terratenientes, el control obrero de la producción y la constitución de un gobierno Soviético - están asegurados.”[5]

 

La toma de poder concluyó esa misma tarde cuando un destacamento de soldados soviéticos, precedido por los cañonazos del acorazado Aurora, rompió la resistencia de un último grupo de ministros atrincherado en el Palacio de Invierno. Así triunfaba la Revolución Bolchevique, acaso la revolución más pacífica y contundente en la historia, dando origen a la construcción del primer estado marxista: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

 

La Revolución de Octubre demostró que los planteamientos de Marx y Engels no son utópicos y que la clase obrera puede tomar viablemente el poder, que la producción puede organizarse acorde a las necesidades de la sociedad y no de acuerdo a las necesidades de ganancia y acumulación del capital, que el socialismo nace de las entrañas del capitalismo, pues la clase proletaria, revolucionaria, es producto de éste. La construcción socialista en la URSS demostró que solamente la economía central planificada puede garantizar la satisfacción de todas las necesidades, del estómago o de la imaginación, de todos los miembros de la sociedad, demostrando así su superioridad a la economía imperialista de la dictadura burguesa, el libre mercado internacional, caracterizada por el dominio de los monopolios y el capital financiero, donde la lucha por la ganancia a toda costa, jamás por la vida y dignidad humana. La Revolución demostró que las fuerzas productivas se desarrollan incalculablemente más rápido que las relaciones de producción, lo cual hace inevitable el cambio violento de una infraestructura social a otra.  los momentos revolucionarios

 

Así mismo, en sus Tesis acerca del Centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, el Comité Central del Partido Comunista de México escribe: “El poder obrero y la construcción socialista demostraron que son lacras inherentes al capitalismo la opresión racial, la opresión de la mujer, el crimen, la guerra, y que la sociedad socialista con nuevas relaciones sociales, libera, emancipa y combate cualquier forma de opresión..”[6]

 

Huelga decir que sobre el ejemplo de la Revolución de Octubre se construirán muchos proyectos revolucionarios del siglo XX, desde la Revolución China a la Cubana, pasando por el Viet Cong. Después de aquél octubre rojo, ya nada volvería a ser lo mismo.

 

 

III. Cien Años Después

 

Mucho tiempo ha pasado desde la toma del Palacio de Invierno, y la Revolución de Octubre sigue siendo fuente de inspiración para millones de oprimidos de todas las naciones de la tierra (hoy unidas por el capitalismo en un gran sistema global imperialista). A pesar del temporal triunfo de la contrarrevolución en la URSS, el análisis materialista dialéctico de la historia nos permite concluir que la infraestructura social, es decir el modo de producción capitalista, no se ha modificado en lo esencial desde su génesis embrionaria en el Renacimiento y su forma moderna a partir de la Revolución Francesa y la revolución industrial, por el contrario, éste ha alcanzado su grado máximo de desarrollo y por lo tanto su fase parasitaria de descomposición[7], por lo que todos los planteamientos del marxismo-leninismo siguen siendo vigentes. Los niveles de desigualdad económica, que dan lugar al hambre de millones y todas las formas de violencia que son subsecuentes a esta, y la dominación económica de unos cuantos individuos y corporaciones demuestran objetivamente la realidad de la lucha de clases y la necesidad de la revolución proletaria para dar origen al nuevo sistema de producción, que acorde al desarrollo científico de la historia, es el socialismo. Estas realidades objetivas, estas contradicciones, demuestran que el capitalismo ha alcanzado su límite histórico, y sólo mediante la revolución proletaria podrá ser superado.

 

Para este efecto, la gran lección de la Revolución de Octubre es que sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario[8], ya que el socialismo, desde que es ciencia, exige que se la trate como tal: que se le estudie[9]. Hoy es necesario que aquellos que estamos comprometidos con la transformación material del mundo a favor de la enorme mayoría retomemos nuevamente los fundamentos del marxismo-leninismo para poder entender la realidad del mundo contemporáneo y así poder transformarlo. Las tesis centrales de Lenin, como la necesidad de la revolución proletaria vs el pacto interclasista, el análisis del imperialismo como fase superior del capitalismo, la teoría del estado socialista (dictadura del proletariado) como estadio intermedio entre el capitalismo y el comunismo, la refutación de las posturas conciliadoras y pequeñoburguesas de la socialdemocracia contemporánea, la teoría del partido como vanguardia revolucionaria y elemento consciente, la teoría de la organización de lo espontáneo y la refutación al oportunismo-economicismo siguen teniendo plena vigencia. [10]

 

Es necesario estudiar la primer gran insurrección proletaria exitosa de la historia no sólo con una visión academicista o de salón, sino como base directa para entender el conflicto internacional actual, que nos coloca en un momento de profundos cambios sociales, y organizar de manera eficaz, eficiente y contundente las fuerzas que han de realizar la inevitable Revolución Socialista Internacional del S. XXI. Todo el poder debe, nuevamente, pasar a mano de los Soviets.

 

 

 

[1] V.I. Lenin, “Las tareas del proletariado en la presente revolución (Tesis de abril)”,  publicado en Pravda no. 26, 7 de abril de 1917

[2] Ibíd.

[3] V. I. Lenin, “El Estado y la Revolución”, agosto de 1917

[4] V. I. Lenin, “El Marxismo y la Insurrección” (Carta al Comité Central del POSDR(b), publicada por primera vez en Proletárskaya, num. 2, 1921

[5] V. I. Lenin, “¡A los Ciudadanos de Rusia!”, 25 de octubre de 1917, publicada en Rabochi y Soldat no. 8

[6] “¡Viva la Gran Revolución Socialista de Octubre!” C.C. del Partido Comunista de México: http://www.comunistas-mexicanos.org/partido-comunista-de-mexico/2164-viva-la-gran-revolucion-socialista-de-octubre

 

 

[7] V.I. Lenin, “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, 1916

[8] V. I. Lenin, “¿Qué hacer? Preguntas candentes de nuestro movimiento”, 1902

[9] Ibid.

[10] Invito al lector a revisar mi texto: “1917-2017: Vigencia de Lenin”, publicado en El Machete: http://elmachete.mx/index.php/2017/09/16/1917-2017-vigencia-de-lenin/

11 Ángel Chávez Mancilla, “El Imperialismo: Una época de Revolución Social”, en El Machete: http://elmachete.mx/index.php/2017/05/21/el-imperialismo-una-epoca-de-revolucion-social/

 

 

 

 

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Cantata on the day of Lenin's death (Bertolt Brecht, 1935)

 

  1.
The day Lenin passed away
A soldier of the death watch, so runs the story, told his comrades:
I did not want to believe it. I went inside, and
shouted in his ear: ‘Ilyich
The exploiters are on their way!’ He did not move.
Now I knew that he has expired.
 
            2.
When a good man wants to leave
How can you hold him back?
Tell him why he is needed.
That holds him.
 
            3.
What could hold Lenin back ?
 
            4.
The soldier thought
When he hears, the exploiters are coming
He may be ever so ill, he will still get up
Perhaps he will come on crutches,
perhaps he will let himself be carried,
but he will get up and come
in order to confront the exploiters.
 
            5.
The soldier knew, that is to say, that Lenin
throughout his life, had carried on a struggle
against the exploiters.
 
            6.
And the soldier who had taken part
In the storming of the Winter Palace wanted to return home, because there
the landed estates were being distributed.
Then Lenin had told him: stay on!
The exploiters are there still.
And so long there is exploitation
one must struggle against it.
So long as you exist
you must struggle against it.
 
            7.
The weak do not fight. The stronger
fight on perhaps for an hour.
Those who are stronger still fight for many years.
The strongest fight on all their life.
These are indispensable.

***

 

 

Bertolt Brecht, 1935 

 

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CARTÓN: LOS "AMIGOS" DE VENEZUELA

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

 

 

 

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CARTÓN: HABLANDO DE COBARDES

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

 

 

 

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CIVDAD-MVSEO: CRÓNICA DE LA NOTA ROJA EN MÉXICO

 

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

Curada por Rafael Barajas “El Fisgón”, esta exposición es un recorrido visual a través de la historia del periodismo policiaco y los hechos de sangre en México, que van desde el Tigre de Santa Julia hasta el crimen organizado.

Por: Enrique Cedillo  

 

 

Se presenta en el Museo del Estanquillo la muestra Una Crónica de la Nota Roja en México: De Posada a Metinides y del Tigre de Santa Julia al Crimen Organizado. La muestra comienza narrando la escena verdaderamente infernal que se encontró aquella fría mañana de octubre en el caserón de la calle Cordobanes 13, hoy Donceles.  Cerca de la pesada puerta de madera, apenas entrecerrada, yacía el cadáver de Joaquín Dongo, comerciante español, con el cráneo destrozado a machetazos. Serían descubiertas al interior del inmueble otras diez víctimas, entre los que se encontraban un primo del citado peninsular, su tesorero y otros sirvientes varios, incluyendo mujeres y ancianos, todos salvajemente muertos por machete. Según algunas crónicas, los asesinos mataron hasta al perico de la casa. El móvil fue el robo, pues de los arcones faltaban más de veinte mil pesos, toda una fortuna en 1789. La masacre de los Dongo conmocionó a la sociedad de entonces y fue, acaso, la primer gran nota roja mexicana. 

 

 

No tardarían en sucederse más episodios sangrientos en nuestra torturada historia. Tristemente célebres son los crímenes de Francisco Guerrero, conocido como El Chalequero o el Estrangulador de Río Consulado, uno de los primeros asesinos seriales capitalinos. Infame es también Gregorio “Goyo” Cárdenas, el Estrangulador de Tacuba, que se convertiría a la postre en el recluso que más tiempo vivió en Lecumberri y a quien el circuito de poder mexicano convertiría en una extraña celebridad [1]. Y así, del “Pelón” Sobera a la “autoviuda” María Teresa Landa (Miss México 1928), de la Banda del Automóvil Gris [2] al cartel de los Zetas, del asesinato de Trotsky al suicidio de Gigí Ambar, nunca han faltado notas sensacionalistas en el andar nacional, todo ello ampliamente documentado en los pasillos de El Estanquillo.

 

La exposición incluye piezas extraordinarias como los grabados del popular José Guadalupe Posada o los apuntes judiciales de Ernesto García Cabral, pero sobre todo fotografías de autores como Enrique “el niño” MetinidesFernando Brito y Pedro Valtierra, creadores que han hecho carrera dentro de la nota roja y han documentado los más terribles acontecimientos, desde accidentes automovilísticos hasta ejecuciones del crimen organizado. Así mismo, la muestra alberga algunas obras del mismo Rafael Barajas, que dan cuenta de su inagotable capacidad artística.

 

 

Mediante numerosas publicaciones, dibujos, grabados, fotografías, maquetas y materiales varios pertenecientes al acervo del museo y de colecciones particulares, El Fisgón nos conduce en un estremecedor recuento de los hechos más desgarradores que han marcado al país y nos invita a ponderar en torno a los mismos y así entender mejor nuestra situación actual.

 

A nadie le cabe duda que vivimos tiempos turbulentos donde la violencia más extrema y su mediatización es algo cotidiano, por lo que reflexionar y debatir en torno a la nota roja, sus alcances y sus implicaciones es urgente. 

 

La fascinación con la criminalidad, los hechos sangrientos y lo perverso no es nueva, y tampoco lo es su relación con los medios. Pero, ¿cómo se ha transformado el periodismo policiaco en una nación azorada por la brutalidad de la guerra contra el narcotráfico, donde las olas de criminalidad amenazan la vida como nubes de veneno? Atrás han quedado los días en que los asesinos seriales y fenómenos tales eran hechos aislados, pues hoy la nota roja ha pasado a la primera plana de los periódicos más populares. En palabras de Carlos Monsiváis, “En 15 años, el cambio mayor es la emergencia feroz, a momentos militarizada, del narcotráfico, que modifica radicalmente el sentido de la nota roja y lo traslada casi diario al altar de las ocho columnas. Desaparece la singularidad de los asesinatos y de los asesinos, y la masificación del delito es, también, la deshumanización masiva.” [3]

 

Por su naturaleza, la exposición no se recomienda para menores de edad pero el visitante autorizado podrá disfrutarla en el céntrico museo y tal vez tomarse un tiempo en la sala de lectura para repasar la obra de Carlos Monsiváis o algún otro de los autores citados en el recorrido. Hasta el 11 de septiembre.

 

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[1] El periodista Guillermo Pérez Verduzco entrevista a Goyo Cárdenas, 1978 (¿?).

[2] El Automóvil Gris (Enrique Rosas, 1919) fue una de las primeras películas mudas mexicanas, basada en hechos reales ocurridos durante el porfiriato.

[3] Carlos Monsiváis, “Los Mil y un Velorios” (Debate, 2010)

 

 

Foto de portada: Enrique Metínides

UNA CRÓNICA DE LA NOTA ROJA EN MÉXICO

Museo del Estanquillo

Isabel la Católica 26, Centro Histórico, CDMX

Hasta el 11 de septiembre de 2017

Entrada libre

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1917-2017: Vigencia de Lenin

 

  

Hace cien años, Vladimir Illich Ullianov escribió clandestinamente El Estado y la Revolución, una de sus mayores contribuciones a la teoría política, un par de meses antes de que estallara la Gran Revolución de Octubre. Hoy, a pesar del triunfo de la contrarrevolución en la URSS, las tesis leninistas sobre la naturaleza del estado, la necesidad de la revolución proletaria, el análisis del imperialismo como fase superior del capitalismo y el peligro revisionista de la socialdemocracia son más vigentes que nunca.

 

Por: Enrique Cedillo  

 

I - ¿Dónde está la izquierda hoy?  

 

Acaso uno de los mayores problemas que enfrenta la sociedad capitalista contemporánea es la grave despolitización en la que vive, impulsada por el estado, afianzada por el dominio empresarial  y reforzada por la cultura popular. La carencia general de formación teórica nos impide ver que dentro de la gama de posibilidades políticas “legítimas” que ofrece la autoridad electoral no existe espectro político alguno. Hoy la nueva social democracia   (Morena en México, Podemos en España, Labour en Inglaterra y el movimiento de Bernie Sanders en EUA, etc.) se presenta como opción de “izquierda” ante la gestión “neoliberal de derechas”, pero no propone en realidad ningún cambio que pudiera alterar el orden capitalista, simplemente se aboga por un cambio de administración.

 

La nueva social democracia apela, de forma mística, a que las fallas morales de tales o cuales actores personales (la corrupción, etcétera) han descarrilado un sistema que dejó de funcionar y hay que arreglar. Esta tesis es errónea, pues las diferentes gestiones de todos los distintos partidos inscritos en el marco de la democracia burguesa han demostrado ser ineficientes, arribistas y corruptibles. Bajo la óptica de la ciencia marxista-leninista podemos entender que, por el contrario, este sistema funciona perfectamente bajo todos sus principios, y al estar llegando a su máximo nivel de desarrollo, alcanza al mismo tiempo su fase parasitaria y de franca descomposición[1], que explica los inauditos niveles de violencia, pobreza y malestar general que atravesamos.

 

Los socialdemócratas apelan al estado capitalista de bienestar neo-keynesiano de los países escandinavos como modelo de “socialismo democrático”. La promesa socialdemócrata, como no puede atacar al poder oligárquico que irónicamente le sostiene, recurre “al menor de los males” como argumento, a la superioridad moral de tal candidato sobre un cierto otro, a la pureza ética fingida contra la brutalidad flagrante.  Sin embargo, al no modificar en lo más mínimo los modelos de producción y distribución de riqueza que dan origen al sistema, no pueden entenderse como contraposición real. El fascismo, el neoliberalismo, el liberalismo clásico, el neo-keynesianismo y la socialdemocracia no son sino estilos de administración, unos más barbáricos que otros, del mismo modelo social capitalista.

 

¿Pero qué tendrían entonces que ganar objetivamente los oprimidos eligiendo “un mal menor”, qué respuesta pueden ofrecer los social-chovinistas a las contradicciones de clase, que han alcanzado niveles críticos de desigualdad[2]? Absolutamente nada, absolutamente ninguna, diría Lenin. Enfocándose en obtener pequeñas concesiones del estado burgués en vez de atacar frontalmente las contradicciones de clase, la socialdemocracia mexicana en específico, desde su nacimiento con el movimiento Cardenista en ’88, solamente ha desmovilizado a la clase obrera.

 

Lenin entendió ya esta problemática desde principios del siglo XX. Las facciones de las izquierdas electorales, es decir burguesas, no pueden sino postergar el estallido social inevitable que no es el ideal espontáneo de unos cuántos sino el desarrollo histórico inevitable de las fuerzas de producción llevadas al punto de movilización máximo guiadas por una vanguardia revolucionaria.

 

Sin embargo hoy, la élite burguesa dominante no pretende resolver esas contradicciones de clase, simplemente cambiarles de nombre y crear enemigos imaginarios.  Ejemplo son los discursos nacionalistas con que la burguesía en ambos lados de la frontera MX/USA pretende enfrentar pueblos trabajadores, y crear una imagen de México como “patio trasero” o nación sometida, cuando en realidad, mediante el análisis y los pronósticos de Lenin en “El Imperialismo: Fase Superior del Capitalismo”, podemos ver que la burguesía, efectivamente, se ha internacionalizado y creado una red mundial de capital interdependiente de grandes monopolios, tal como anticipó Lenin, que hace imposible entender los sistemas financieros desde meros aconteceres nacionales, pues en la gran pirámide económica mundial del imperialismo todos los países ocupamos un peldaño, incluido México, y meramente aspiramos a una posición superior en la estructura, las más alta ocupada hoy por los Estados Unidos, y donde el estado democrático burgués funge como mero administrador de los negocios de la oligarquía, sea industrial, financiera o narcotraficante.

 

En palabras de Marx: “En sí y para sí, no se trata aquí del mayor o menor grado alcanzado, en su desarrollo, por los antagonismos sociales que resultan de las leyes naturales de la producción capitalista. Se trata de estas leyes mismas, de esas tendencias que operan y se imponen con férrea necesidad. El país industrialmente más desarrollado no hace sino mostrar al menos desarrollado la imagen de su propio futuro.” [3] La interdependencia mundial burguesa, enmarcada en la pirámide del imperialismo, crea por necesidad un modelo verticalista en donde los países en escaños más bajos simplemente pelean entre sí por subir la metafórica escalera, pero esas guerras, calificadas de imperialistas, son enemigas de la clase obrera y opuestas a sus intereses, cuyas reivindicaciones sólo pueden ser alcanzadas mediante la revolución socialista, es decir, el choque violento entre clases, no naciones ni ningún otro constructo burgués. Donde la élite dice “¡Únete México contra Trump!”, Lenin nos diría, “¡Únanse proletarios mexicanos y americanos contra la oligarquía internacional!”

 

La izquierda real estará donde una vanguardia progresista logre movilizar a las grandes masas trabajadoras hacia su propia emancipación mediante la revolución socialista, no mediante pequeñas concesiones electorales a mediano plazo que simplemente prolongan la agonía del capital y el estado que lo legitima.

 

 

II –¿Liberales o Revolucionarios?   

 

El liberalismo en boga, erróneamente identificado por algunos sectores como la izquierda política y cobijado por la socialdemocracia, adopta una plétora de causas estrictamente sociales y de gran relevancia (las minorías sexuales, los derechos de la mujer, de los pueblos originarios, la despenalización de las drogas, etcétera) sobre los que ha logrado avances significativos (heredados mayoritariamente del ex-bloque socialista[4]) pero que sólo apelan al reformismo sobre asuntos particulares, y no atacan la opresión de clase en su conjunto, que abarca a todas las demás que siguen constituyendo problemáticas sistémicas. Consideran, pues, que dichas contradicciones pueden resolverse dentro del capitalismo. Así este nuevo liberalismo, carente de conciencia de clase, no ataca las estructuras de poder que dan origen a todas las formas de opresión que, guiados por la justicia, combaten.

 

Esta escuela liberal, que tiende en su ala izquierda al anarco-individualismo pacifista y en su deformación al anarco-capitalismo rampante de la “economía compartida”, no considera por lo tanto necesario un cambio estructural en la infraestructura social, que es la forma en que se produce y se distribuye el valor. Considera, por motivos ideológicos, que los errores del capitalismo se pueden “corregir” y que cualquier otra construcción político-filosófica como el comunismo es una “alternativa” la mayor de las veces juzgada indeseable.

 

Sin embargo, cualquier lectura materialista dialéctica de la historia podrá mostrar que ningún sistema de producción ha podido ser reformado ad infinitum, y que todo cambio ha venido del enfrentamiento violento de las clases antagónicas. El marxismo leninismo no considera que el comunismo sea “una alternativa” al capitalismo o algo que pueda siquiera coexistir con él, sino su consecuencia natural, nacido de sus entrañas, de igual manera que el capitalismo surge de la sociedad feudal, y el feudo del esclavismo. Se pregunta Lenin, “¿Ahora bien, a base de qué datos se puede plantear el desarrollo futuro del comunismo futuro? A base del hecho de que el comunismo procede del capitalismo. En Marx no encontramos ni rastro de intento de construir utopías, de hacer conjeturas en el aire respecto a cosas que no es posible conocer. Marx plantea la cuestión del comunismo como el naturalista plantea, por ejemplo, la cuestión del desarrollo de una nueva especie biológica, sabiendo que ha surgido de tal y tal modo y se modifica en tal y tal dirección determinada” [5]

 

Es decir que, siendo todos los problemas sociales contemporáneos fruto de la lucha de clases en su forma más avanzada, de la riqueza incalculable de unos cuantos contra la pobreza extrema de los más, ninguna problemática podrá ser resuelta de raíz, sólo cosméticamente, si no se derriba el viejo orden que las origina, pues uno no es sino el producto del otro. No se puede ser liberal reformista y  revolucionario a la vez.

 

 

III – El Estado y la Revolución

 

El panorama electoral rumbo a 2018 en México es muy claro. La nueva socialdemocracia prácticamente habría arrebatado el poder electoral [6] a un establecimiento reaccionario dispuesto a todos los excesos de la Guerra Fría con tal de detenerla[7]. Esta historia, desde luego, ya se ha visto antes. En una declaración reciente en Chile, AMLO aseguró considerar a Salvador Allende un ejemplo de vida [8]. ¿Será la parte en la que una izquierda moderada y desarmada fue aniquilada por la CIA  disfrazada de Pinochet en un santiamén? La historia moderna de la lucha social latinoamericana está marcada por el acoso eterno de las potencias imperialistas, y no aprender esas lecciones costará muy caro. Lenin puede ayudarnos a entender por qué.

 

Primero, porque la socialdemocracia plantea la resolución de sus demandas sociales puntuales y aisladas dentro del marco de la legalidad burguesa y ninguno de sus principios es verdaderamente revolucionario, por lo que mantiene intactos los mecanismos de represión de las clases dominantes. Con base en la experiencia de la Comuna de París, al ver el poder obrero aplastado por no haberse consolidado como estado, habiendo permitido sobrevivir las viejas estructuras (lo que le costó la existencia) Marx y Engels plantearon la necesidad de la Dictadura del Proletariado o Socialismo, conceptos desarrollados a cabalidad por Lenin, hoy vilipendiados y de los que las fuerzas de “izquierda” reniegan abiertamente a pesar de no ser otra cosa más que la democracia representativa y popular en la práctica real, y no el estado “democrático” burgués mencionado anteriormente que meramente vela por los intereses de la oligarquía y no puede garantizar los derechos más básicos a sus ciudadanos.

 

Es decir que si bien no se pueden menospreciar los logros de la socialdemocracia, estos deben considerarse meramente transitorios y pre-revolucionarios, no fines en sí mismos en tanto que no resuelven las contradicciones de clase que dan origen a los problemas que les atañen en primer lugar. Escribe Lenin, “El proletariado no debe ignorar los métodos pacíficos de lucha, tienen su función ordinaria y cotidiana, son necesarios en tiempos de preparación revolucionaria – pero nunca se debe olvidar que en ciertas condiciones la lucha de clases toma la forma de conflicto armado y guerra civil (…) Esto lo demostraron por vez primera los proletarios Franceses de La Comuna, y lo confirmó brillantemente el proletariado ruso durante la Rebelión de Diciembre.”[9]

 

Así pues, en contraposición a los anarquistas que creen que el estado puede desaparecer de un día al otro, y a los social-chovinistas que ofrecen resquicios diluidos de socialismo en sus políticas capitalistas para aplacar la sed de izquierda, el marxismo leninismo entiende la necesidad del periodo transitorio que se vale del poder estatal, entendiendo al estado meramente como un mecanismo de opresión de una clase sobre otra, hacia la construcción de la sociedad sin clases. Lenin: “(…) Lo primero que ha sido establecido con total precisión por toda la teoría de la evolución y por toda la ciencia en general – y lo que olvidaron los utopistas y olvidan los oportunistas de hoy, que temen a la revolución socialista – es el hecho de que, históricamente, tiene que haber, sin ningún género de duda, una fase especial o una etapa especial de transición del capitalismo al comunismo.” [10]

 

Ninguna otra postura, ni pacifista ni anárquica, podría asestar un golpe certero al viejo régimen. La revolución es, a fin de cuentas, un cambio brusco de sistemas e instituciones, un acto de violencia, un choque entre clases que no se puede eludir. Optar por las opciones reformistas de la socialdemocracia meramente prolonga la inevitable caída del capitalismo.

 

IV – Lenin para el Siglo XXI

 

Para finalizar, las problemáticas que hoy enfrenta el mundo son severas, y enumerarlas aquí sería inútil por lo muchas. Sin embargo, varias cosas saltan a la vista como evidentes: no podemos resolver las más tremendas crisis de la modernidad, como el calentamiento global, las creciente amenaza de una tercer guerra mundial imperialista y la crisis humanitaria y migratoria  provocada por el hambre y la violencia partiendo desde el mismo sistema que les dio origen, y no podemos superarlas con los principios e ideales que el establecimiento nos impone: individualismo a ultranza, paz interior a pesar de la devastación externa, abandono del espacio público y la vida comunitaria, y un largo etcétera. Tal vez sea hora entonces de regresar a los principios de los viejos socialistas que nos demostraron que la cooperación sobre la competencia, la horizontalidad sobre la jerarquía, la colectivización sobre el entrepreneurismo, etcétera, son el rumbo para una nueva humanidad.

 

Es hora de retomar los análisis de Marx y Engels, incalculables por su mérito, y el mayor arma de las clases revolucionarias, pues lejos de especular sociedades futuras, desmenuzan hasta el tuétano el por qué del capital, sus maquinaciones, razones, pulsiones y eventuales debilidades.

 

Es hora de regresar a Vladimir Illich Ullianov, quien hace cien años escribió clandestinamente El Estado y la Revolución, acaso su mayor contribución a la teoría política, un par de meses antes de que estallara la Gran Revolución de Octubre. Hoy, a pesar del triunfo de la contrarrevolución en la URSS, las tesis leninistas sobre la naturaleza del estado, la necesidad de la revolución proletaria, el análisis del imperialismo como fase superior del capitalismo y el peligro revisionista de la socialdemocracia son más vigentes que nunca.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA DE LENIN:

 

El Estado y la Revolución:

https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/estyrev/

 

El Imperialismo, fase superior del capitalismo:

http://www.fundacionfedericoengels.net/images/PDF/lenin_imperialismo.pdf

 

¿Qué hacer?

https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1900s/quehacer/que_hacer.pdf

 

 

 

 



[1] Lenin, “El Imperialismo: Fase Superior del Capitalismo”, 1916

[2] México alcanzó una cifra récord de desigualdad: CEPAL, el 80% de la riqueza está en manos del 10%:  http://www.sinembargo.mx/30-05-2017/3228599

[3] Karl Marx, Prólogo a la primer edición de El Capital, 1872

[4] La Revolución de Octubre http://socialistappeal.org/news-analysis/fight-for-equality/1743-the-october-revolution-and-lgbtq-struggle.html

[5] V. I. Lenin, “El Estado y la Revolución”

[6] Morena lidera las preferencias electorales. Encuesta de presidencia: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2017/07/27/morena-lidera-las-preferencias-electorales-encuesta-de-presidencia

[7] Militarización en puerta: Ley de Seguridad Interior  http://weremag.com/2017/04/05/militarizacion-en-puerta-ley-de-seguridad-interior/

[8] Salvador Allende marcó mi vida, asegura AMLO http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/politica/2017/08/2/salvador-allende-marco-mi-vida-asegura-amlo

[9] V. I. Lenin, “Lecciones de la Comuna”

[10] V. I. Lenin, “El Estado y la Revolución”

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CARTÓN: MAÑAS

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

 

 

 

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BLOG: Seguridad General - Liquidación del Opio (Antonin Artaud, 1923)

- Club des Hashischins (Baudelaire) - Enrique Cedillo (firmado Nihil), óleo sobre madera, 29 x 25 cm, 2017

 

Tengo la intención no disimulada de agotar la cuestión a fin de que se nos deje tranquilos de una vez por todas con los llamados de la droga.

Mi punto de vista es netamente antisocial.

 

No hay sino una razón para atacar el opio. Es la del peligro que su empleo puede hacer correr al conjunto de la sociedad. 

 

Ahora bien, ese peligro es falso. 

 

Nacimos podridos en el cuerpo y en el alma, somos congénitamente inadaptados; suprimid el opio, no suprimireis la necesidad del crimen, los cánceres del cuerpo y del alma, la propensión de la desesperación, el cretinismo innato, la viruela hereditaria, la pulverización de los instintos, no impediréis que no existan almas destinadas al veneno, sea cual fuere, veneno de la morfina, veneno de la lectura, veneno del aislamiento, veneno del onanismo, veneno de los coitos repetidos, veneno de la debilidad arraigada en el alma, veneno del alcohol, veneno del tabaco, veneno de la anti-sociabilidad.

 

Hay almas incurables y perdidas para el resto de la sociedad. Suprimidles un medio de locura, ellos inventarán diez mil otros. Ellos crearán medios más sutiles, más furiosos, medios absolutamente desesperados. La misma naturaleza es antisocial en el alma; es por una usurpación de poderes que el cuerpo social organizado reacciona contra la tendencia natural de la sociedad.

 

Dejemos perderse a los perdidos, tenemos mejor cosa en que ocupar nuestro tiempo que tentar una regeneración imposible y además inútil, odiosa y dañina. En tanto no hayamos llegado a suprimir ninguna de las causas de la desesperación humana no tendremos el derecho de intentar suprimir los medios por los cuales el hombre trata de desencostrarse de la desesperación. Pues ante todo se tendría que llegar a suprimir ese impulso natural y escondido, esa pendiente especiosa del hombre que lo inclina a encontrar un medio, que le da la idea de buscar un medio de salir de sus males.

 

Así mismo, los perdidos están por naturaleza perdidos, todas las ideas de regeneración moral nada harán en ellos, hay un determinismo innato, hay una incurabilidad indiscutible del suicidio, del crimen, de la idiotez, de la locura, hay una invencible cornudez del hombre, hay una pulverización del carácter, hay una castración del espíritu. La afasia existe, la meningitis sifilítica existe, el robo, la usurpación. El infierno es ya de este mundo y hay hombres que son desdichados evadidos del infierno, evadidos destinados a recomenzar eternamente su evasión. Y basta. El hombre es miserable, el alma débil, hay hombres que se perderán siempre. Poco importan los medios de la pérdida; eso a la sociedad no le importa.

 

Hemos demostrado bien, ¿no es cierto?, que la sociedad nada puede, que pierde su tiempo; que no se obstine más, pues, en arraigarse en su estupidez. Estupidez dañina. Para los que se atreven a mirar de frente la verdad, saben ciertamente los resultados de la supresión del alcohol en los Estados Unidos. Una superproducción de locura: la cerveza al régimen del éter, el alcohol impregnado de cocaína que se vende clandestinamente, la ebriedad multiplicada, una especie de ebriedad general. En suma, la ley del fruto prohibido. Lo mismo, para el opio.

 

La prohibición que multiplica la curiosidad por la droga sólo ha beneficiado hasta ahora a los sostenedores de la medicina, del periodismo y de la literatura. Hay gente que ha edificado sus fecales e industriosos renombres sobre sus pretendidas indignaciones en contra de la inofensiva e ínfima secta de los condenados a la droga (inofensiva por lo ínfima y por ser siempre una excepción), esa minoría de condenados del espíritu, del alma, de la enfermedad.

 

¡Ah!, qué bien atado está en aquellos el cordón umbilical de la moral. Desde su madre, ellos no han pecado jamás, por cierto. Son apóstoles, son los descendientes de los pastores; uno se pregunta tan sólo dónde abrevan sus indignaciones, y sobre todo, cuánto han palpado para poder hacerlo, y en todo caso qué es lo que esto les ha reportado. Y por otra parte, la cuestión no está allí. En realidad, ese furor contra los tóxicos y las leyes estúpidas que de él se derivan:

1º Es inoperante contra la necesidad del tóxico, que, saciada o insaciada, es innata al alma y la induciría a gestos resueltamente antisociales, aunque el tóxico no existiera.

2º Exaspera la necesidad social del tóxico, y lo transforma en vicio secreto.

3º Daña a la verdadera enfermedad, pues allí está la verdadera cuestión, el mundo vital, el punto peligroso: desgraciadamente para la enfermedad, la medicina existe.

 

Todas las leyes, todas las restricciones, todas las campañas contra los estupefacientes nunca lograrán más que sustraer a todos los necesitados del dolor humano, quienes tienen sobre el estado social derechos imprescriptibles, el disolvente de sus males un alimento para ellos más maravilloso que el pan y el medio en fin de re-penetrar en la vida.

 

Antes la peste que la morfina, aúlla la medicina oficial, antes el infierno que la vida. No hay sino imbéciles del género de J. P. Liaussu (que es, por añadidura, un feto ignorante) para pretender que hay que dejar a los enfermos macerar en su enfermedad. Y es aquí, por otra parte, donde toda la grosería del personaje muestra su juego y se da libre curso: en nombre, según pretende, del bien general.

 

Suicidados, desesperados, y vosotros, torturados del cuerpo y del alma, perded toda esperanza. No hay más alivio para vosotros en este mundo. El mundo vive de vuestros osarios. Y vosotros, locos lúcidos, cancerosos, meningíticos crónicos, sois unos incomprendidos. Hay un punto en vosotros que ningún médico jamás comprenderá, y es ese punto para mí el que os salva y vuelve augustos, puros, maravillosos: estáis fuera de la vida, estáis por encima de la vida, tenéis males que el hombre común no conoce, sobrepasáis el nivel normal y es por eso que los hombres son rigurosos con vosotros, envenenáis su quietud, sois disolventes de su estabilidad. Tenéis dolores irreprimibles cuya esencia consiste en ser inadaptable a ningún estado conocido, inajustable en las palabras. Tenéis dolores repetidos y fugaces, dolores insolubles, dolores del pensamiento, dolores que no están ni en el cuerpo ni en el alma, pero que participan de los dos. Y yo, participo de vuestros males, y os pregunto: ¿quién se atrevería a medirnos el calmante? En nombre de qué claridad superior, alma de nosotros mismos, nosotros que estamos en la raíz misma del conocimiento y de la claridad. Y esto por nuestras instancias, por nuestra insistencia en sufrir. Nosotros a quienes el dolor ha hecho viajar en nuestra alma en busca de un lugar de calma donde asirse, en busca de la estabilidad en el mal como los otros en el bien. No estamos locos, somos maravillosos médicos, conocemos la dosificación del alma, de la sensibilidad, de la médula y del pensamiento. Es preciso dejarnos en paz, es preciso dejar la paz a los enfermos, nada pedimos a los hombres, no les pedimos sino el alivio de nuestros males. Hemos evaluado bien nuestra vida, sabemos lo que ello comporta de restricciones frente a los otros y sobre todo frente a nosotros mismos. Sabemos hasta qué deformación consentida, hasta qué renunciamiento de nosotros mismos, hasta qué parálisis de sutilezas nuestro mal nos obliga cada día. No nos suicidamos todavía.

 

Entre tanto, que se nos deje en paz.

 

(Antonin Artaud, 1923)

 

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BLOG: GG ALLIN - "My mind is a machine gun, my body is the bullets, the audience is the target."

GG Allin, study of Guido Reni. Oil on canvas,  35.4" x 23.6", 2015

 

 

"GG Allin is an entertainer with a message to a sick society. He makes us look at it for what we really are. The human is just another animal who is able to speak out freely, to express himself clearly. Make no mistake about it, behind what he does is a brain."

John Wayne Gacy

 

Video: Todd Phillips: Hated: GG Allin and the Murder Junkies, Skinny Nervous Guy Prod, 1994. 

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CARTÓN: DERECHO DE SANGRE

Un gobernador por derecho de sangre…

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

 

 

 

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CARTÓN: SOLDADITO

Así se ve México criticando a Venezuela…

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

 

 

 

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CARTÓN: TODO BIEN

 

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

 

 

 

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CIVDAD-MVSEO: MELANCOLÍA, LA NOCHE DEL ALMA DEL ARTE MEXICANO

 

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

En esta exposición, más de 130 obras de artistas mexicanos retratan el lado más triste de la vida a lo largo del tiempo, de lo novohispano hasta lo postmoderno.

Por: Enrique Cedillo  

 

 

La profunda tristeza del que pierde a un ser querido; el pesar del exiliado; el fin abrupto del suicida; la contemplación de los santos; el aullido de los espectros; la transmutación del mago; el lamento de los mártires; el abatimiento del enfermo; el vagar de los perdidos y el temperamento del artista son algunas de las imágenes que podemos relacionar con la melancolía, que más que ser una emoción, es un complejo espectro de la emocionalidad humana.

 

La melancolía, siempre objeto del arte, es acaso el producto de nuestras tristezas sublimadas, el resultado alquímico de convertir la tragedia en oro, en belleza, en creación. Las almas más obscuras han producido los más extraordinarios romances; los taciturnos han elevado elegías que resuenan por su potencia emocional y los poetas han cantado las desdichas de culturas enteras.

 

Según las teorías grecolatinas que rigieron el mundo pre-científico, el cuerpo humano contenía cuatro humores o líquidos elementales que coincidían con los cuatro temperamentos y de cuyo balance dependía el funcionamiento corporal. Uno de estos humores era la melancolía, bilis negra por su raíz etimológica, que era definida por tendencias lúgubres, morosas, nostálgicas o fastidiosas. Las enfermedades mentales como la depresión solían considerarse consecuencia de un desbalance en los humores y un exceso de melancolía. A este temperamento/enfermedad se asociaban algunas ideas medievales como la culpa y el pecado original. 

 

Fue con la escuela neoplatónica que se comenzó a relacionar el carácter melancólico con el genio artístico, la predisposición a la belleza y la pretensión intelectual. Giorgio Vasari, uno de los primeros historiadores del arte, consideraba que los pintores y otros artistas eran más propensos a la melancolía por la naturaleza misma de su oficio, y que la sensibilidad que el arte demanda también implicaba un mayor riesgo de tristeza profunda.

 

La exposición Melancolía se ha inaugurado en el Museo Nacional de Arte INBA. Es un recorrido a través de cinco siglos de arte plástico mexicano en torno a este concepto. Obras que van desde lo novohispano hasta lo postmoderno exploran las muchas ópticas desde las cuales decenas de artistas han visto el lado más triste de la vida.  

 

Divididas en cuatro núcleos temáticos: La pérdida del paraíso, La noche del alma, La sombra de la muerte y Los hijos de Saturno, las más de 130 piezas que conforman la exposición, ofrecen un recorrido emocionalmente intenso, conmovedor e introspectivo.

 

En la muestra, los Cristos flagelados de Cristóbal de Villalpando conviven con los paisajes torturados y desoladores de Manuel González Serrano y el tras-tormenta de Diego Rivera,   las figuras espectrales de Guillermo Meza cuelgan junto al extraordinario infante póstumo de Joan Bernardet y Aguilar, emocionante hasta las lágrimas y la imponente escultura de Thais de Enrique Guerra pesa al lado de la tenebrosa Pan de angustia, agua de aflicción de Benjamín Domínguez.

 

Además de los antes mencionados, el visitante encontrará pinturas, dibujos, grabados y obra escultórica de autores como Juan Tinoco, Juan y Nicolás Rodríguez Juárez, Francisco Eduardo Tresguerras, Manuel Ocaranza, Julio Ruelas, Saturnino Herrán, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Manuel Rodríguez Lozano, Rufino Tamayo, Juan Soriano, Alice Rahon, Cordelia Urueta, Leonora Carrington, Martha Pacheco, Julio Galán y Aldo Chaparro, entre otros. La muestra además dedica un pequeño espacio para explorar la melancolía en el cine, la música, la literatura y la poesía.

 

En sus Poemas Saturnianos, Paul Verlaine escribió uno de los poemas más melancólicos de todos los tiempos, Canción de Otoño, que termina: “Y entonces me voy con el viento malo, que me lleva aquí, allá, semejante a la hoja muerta.” El lector puede quedarse  con esa sensación al visitar Melancolía, abierta al público hasta el 9 de julio en uno de los museos más emblemáticos del centro histórico de la CDMX.

Melancolía

Museo Nacional de Arte INBA

Tacuba 8, Centro Histórico, CDMX

Hasta el 9 de julio de 2017

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CIVDAD-MVSEO: HANNES MEYER - LA BAUHAUS Y EL PRINCIPIO COOP

 

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

Esta muestra explora los principios sociales y marxistas en la obra de uno de los arquitectos más importantes del siglo XX, racionalista radical y segundo director de la Bauhaus, que trabajó y enseñó en Alemania, URSS y México. 

Por: Enrique Cedillo  

 

“La forma constructiva no conoce la patria; es interestatal y la expresión de una actitud de construcción internacional. El internacionalismo es una de las virtudes de nuestra época.” Hannes Meyer, Die Neue Welt, 1926.

 

A principios del siglo XX se vivió una de las olas de transformación artística, estética y diseñística más importantes de la historia moderna, que rompería con las formas antiguas que no obedecían más a la realidad material de las sociedades industriales. La arquitectura grandiosa, preciosista y ornamental del pasado cedía ante los nuevos principios de diseño basados en las necesidades programáticas de la vida proletaria común, ideas que surgían desde las vanguardias como El Estilo en Holanda, el Constructivismo ruso y la escuela de la Bauhaus en Alemania. La institución fundada por Walter Gropius en 1919 y cuyo nombre significa “Casa de Construcción” fue un lugar de experimentación artístico-artesanal-industrial que tenía como objetivo llegar a la creación de una obra de arte total (Gesamtkunstwerk) en la que intervinieran todas las ramas del diseño, desde la tipografía y los textiles hasta el mobiliario y la arquitectura.

 

Desde sus inicios, la Bauhaus fue polémica por sus ideas claramente alineadas con la izquierda y el pensamiento marxista que daba origen a su ethos (la primer declaración de la escuela tenía como portada un grabado de Lionel Feininger, “La Catedral del Socialismo”). Sin embargo, acaso su etapa más radical y política se dio bajo su segundo director, el suizo Hannes Meyer. Funcionalista revolucionario, Meyer creía que el arquitecto no podía ser ya un artista dedicado a la creación elitista individual sino un trabajador social más al servicio colectivo, ideas que plasmó en numerosas obras a lo largo del mundo. 

 

Meyer sostenía que la arquitectura no era en sí una labor de creación artística sino un trabajo racional de ordenamiento de espacios con base en un programa producto del análisis científico de la vida diaria. Preocupado especialmente por la vivienda, Hannes Mayer veía el diseño arquitectónico como un proceso colectivo en el que debía intervenir un equipo amplio, pues mientras más variadas fueran las competencias de los colaboradores, el resultado sería mejor y más válido científicamente. Bajo su administración, la escuela consiguió dos de sus más importantes contratos constructivos: el conjunto de cinco edificios de departamentos en Dessau llamado Laubenganghäuser y la Escuela Sindical ADGB en Bernau, construcciones ambas que aún sobreviven y atestiguan las ideas de la Bauhaus. 

 

Se expone en el Museo Franz Mayer la muestra El Principio Coop – Hannes Meyer y El Concepto de Diseño Colectivo para recordar la vida y obra de un personaje fascinante cuyas ideas lo llevaron a recorrer el mundo, siempre exiliado, siempre recibido en sociedades progresistas. Tras ser substituido en la dirección de la Bauhaus por Ludwig Mies Van Der Rohe, de ideas políticas más moderadas, y ante el alzamiento del nazismo, Meyer viajó primero a la Unión Soviética, donde trabajó en el Primer Plan de los Cinco Años. Después, y tras una breve estancia en Ginebra, viaja a México por invitación de Lázaro Cárdenas, donde trabajó como director del Instituto de Urbanismo y Planeación (1939-41) y luego como director de Estampa Mexicana, brazo editorial del Taller de Gráfica Popular.

 

Dividida en cuatro temas (Sociedad, Educación, Arquitectura y Paisaje), la exposición, que es una coproducción entre la Fundación Bauhaus Dessau, El Museo Franz Mayer y la UNAM bajo la dirección del Goethe-Institut Mexiko, y que forma parte del Año Dual México Alemania, reúne más de 200 fotografías, planos y maquetas que permiten leer claramente el pensamiento de Meyer, así como mobiliario original y una sala de documentación donde el visitante podrá conocer más sobre aquél arquitecto marxista en una época en la que la arquitectura y el diseño, al parecer, han vuelto a ser juego de élites en detrimento de la sociedad.

 

El Principio Coop- Hannes Meyer Y el concepto de diseño colectivo

Museo Franz Mayer

Avenida Hidalgo 45, Centro Histórico, CDMX

Hasta el 28 de mayo de 2017

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POLÍTICA: JORNADA NACIONAL POR LA LIBERACIÓN DE MIRELES

 

El sábado 29 de Abril de 2017 participé en un acto político/cultural en Tlatelolco, la JORNADA NACIONAL POR LA LIBERACIÓN DE MIRELES, por invitación de Carlos Barrera y Alex Guerrero, organizadores y miembros del Comité Nacional por la Liberación de Mireles, donde pinté como protesta un retrato del Dr. José Manuel Mireles Valverde, líder de las Autodefensas de Michoacán, encarcelado injustamente por el gobierno criminal del asesino de Atenco, Enrique Peña Nieto. En el acto recibimos mensajes de Alex Mireles, Nestora Salgado, John Ackerman, Bertha Luján, Carlos Fazio, Pedro Miguel y otros, y contamos con la presencia de activistas como Julia Klug y la presentación de camaradas artistas como La Revuelta, Ana Pizarro, Plan de Acción, Voz Mestiza y el Quinteto de Cuerdas Tlatelolco, entre otros. 

 

Gracias a todos los asistentes que firmaron por la causa. 

 

Conoce más sobre Mireles y las Autodefensas: https://www.youtube.com/watch?v=AWXj8syV24k

Noticias del acto: http://www.jornada.unam.mx/2017/04/30/politica/013n2pol -  http://www.noticiasmvs.com/#!/noticias/realizan-festival-en-tlatelolco-para-demandar-la-libertad-de-jose-manuel-mireles-844

Firma por Mireles: https://www.change.org/p/secretar%C3%ADa-de-gobernación-tratamiento-médico-juicio-justo-y-libertad-inmediata-para-el-dr-mireles-2fd2b786-594e-42c0-88ea-1a5ffb3538ab/sponsors/new?source_location=after_sign

 

Todas las fotos son obra de Diana Contreras y Gloria Valdés. 

 

 

 

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POLÍTICA: MILITARIZACIÓN EN PUERTA / LEY DE SEGURIDAD INTERIOR

"Mujeres de X'oyep", Pedro Valtierra, 1998
"Mujeres de X'oyep", Pedro Valtierra, 1998

 

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

  

Bajo el pretexto de la seguridad, el régimen quiere crear un estado militarista que atenta contra nuestros más básicos derechos humanos y civiles. Su verdadera intención es suprimir la protesta, el disentimiento y la acción política. ¿Vamos a permitirlo?

 

Por: Enrique Cedillo  

 

I .  El terror puede hacernos aceptar lo que sea

 

Con una claridad de imagen de la que no creía capaz a las cámaras de vigilancia de la CDMX, vemos al asaltante esperar pacientemente por su víctima justo a la mitad de un puente peatonal en Iztapalapa. Más pronto que tarde aparece la mujer, que en cuestión de segundos es despojada de sus pertenencias. El ladrón emprende la huida, pero poco sospecha que la fechoría ha quedado grabada para la posteridad y que las fuerzas policíacas ya se movilizan en su contra. Se pierde entre las calles, pero lo persiguen visualmente (la coordinación de cámaras es impresionante), y aunque hasta la camiseta se quita para no ser identificado, inevitablemente cae en manos de la policía y se lo llevan.

El sentimiento es fantástico. Esa sensación de justicia exprés, de acción sorpresiva, del proverbial ladrón que cae con las manos en la masa, es inigualable. Complace por su simpleza: el bien y el mal se debaten en escena y el bien sale triunfante con toda gloria. Un verdadero espectáculo con un discurso transparente: ante la exacerbada situación de inseguridad que se vive en la capital, las fuerzas del orden actúan eficientemente, con contundencia. Las cámaras están para cuidarnos, las necesitamos porque vivimos constantemente acechados. El propósito de la vigilancia es la respuesta inmediata. La policía es tu aliada.

 

Historias como la referida, publicada por Sin Embargo abundan últimamente en la narrativa mediática. Cuando menos una al día. Y no es casual. Coinciden, desde luego, con un creciente malestar social producto de la adversidad que va en todo sentido, desde lo económico hasta los temas de seguridad. Coinciden también  esos otros videos y noticias  que proliferan, los linchamientos donde vemos a los ciudadanos buenos, normales, de a pie, víctimas de la delincuencia, convertidos en monstruos, vueltos bárbaros, criminales incapaces de mostrarle piedad a seres humanos reducidos a carne viva y sangrienta.

 

Insisto, nada de esto es fortuito.  Cuando vives en un país donde la narrativa imperante es la del miedo, donde los medios normalizan la violencia a niveles muy peligrosos, y al mismo tiempo infunden terror constante, es natural que todos nos sintamos como fieras acorraladas, agraviadas hasta el hartazgo, al borde de la psicosis, dispuestos a morder y arañar a la primera provocación. Sedientos de venganza, ávidos de retribución inmediata ante la legendaria impunidad que impera en México; necesitados de orden y seguridad a toda costa, de tener los fusiles, diríamos, de nuestro lado.

 

El uso del miedo para guiar la política pública y  la aplicación de la fuerza ha sido documentado exhaustivamente. Los ataques del 11 de septiembre de 2001 sirvieron como pretexto para que la mayoría de los estadounidenses aceptaran entrar en una guerra criminal, injusta y genocida contra una nación inocente. Sucedió en Atenco, cuando desde medios como TV Azteca se criminalizó la justa protesta de un pueblo y sus noticieros sirvieron como agitadores e incitadores de la violencia de estado más terrible; lo vimos también, más recientemente, cuando coartados por la situación del país millones de mexicanos aceptamos entrar en una guerra espuria, extranjera y fratricida bajo Felipe Calderón. El terror, se sabe desde Maquiavelo, puede hacernos aceptar lo que sea.

 

II . La ley sólo destruye hacia abajo

 

La proliferación de videos y noticias coincide con la propuesta desde el congreso de una nueva ley que pone en manos del ejército las tareas que corresponden a la policía civil, crea estados de excepción y faculta a los poderes del estado a actuar con total violencia e impunidad en contra de los ciudadanos, siempre que se alegue alguna amenaza a la seguridad interior (concepto robado de la lógica bélica estadounidense, que no tiene sentido para un país que no está en guerra con ningún otro, pues es un término que refiere originalmente al peligro de la quinta columna).

 

La ley, formulada vagamente y que deja espacio a mil lagunas (y por tanto a mil abusos) permite que el ejército actúe no sólo ante asaltantes  de a pie y carteristas, sino, por ejemplo, que reviente protestas y mítines si estos atentan contra intereses a defender. Les faculta no nada más a intervenir las líneas de secuestradores, sino la tuya y la mía, si resulta que somos partidarios de la oposición. Les da permiso de meterse y de sacar de su casa no sólo a violadores y asesinos sino a cualquiera, sin ton ni son, sin rendir cuentas a nadie. Es, en pocas palabras, una ley dictatorial donde, al más puro estilo Pinochetista, la vida pública y la vida privada quedan bajo el total escrutinio del ejército.

¿Cómo podría ser posible entonces, que ante algo que se antoja tan claro y tan obvio, la respuesta de la sociedad civil no haya sido más drástica? El discurso del que hoy los poderes establecidos se valen para que aceptemos esta nueva ley no es nuevo. Han tenido que pasar muchos años de propaganda, de adoctrinamiento y de normalización de la violencia para que nos convenzan de que, ante un clima en el que están apareciendo fosas comunes clandestinas como si esto fuera una novela gótica, la solución son más balazos, más militares y más, mucho más muertos.

 

Para construir el discurso, lo primero que se hace es simplificar el problema, cambiarle de nombre y fabricar culpables. Esta ley no contempla, por ejemplo, el crimen que más duro azota al pueblo mexicano, que es el crimen de cuello blanco. Hasta la fecha, ninguna cámara de seguridad pública ha captado a los siniestros desarrolladores inmobiliarios, que tienen la ciudad secuestrada, cometiendo sus negocios turbios. En ningún lugar dice que les van a caer las fuerzas especiales a las corruptas empresas multimillonarias que desfalcan al erario, destruyen el ambiente, impulsan la desigualdad y se enriquecen a costa de los más pobres. No vamos a ver banqueros huyendo por las calles de Iztapalapa; no tendremos el placer de ver a Duarte (cualquiera de los dos) sometido por policías. La ley sólo destruye hacia abajo.

 

A las élites no les es conveniente explicar que las olas de violencia y crimen coinciden siempre con las crisis económicas que provocan ellos mismos, los especuladores, el mercado y el estado fallido que trabaja para el capital, llámese multinacionales o cárteles de la droga. Ese, desde luego, es el verdadero filo de esta ley: suprimir a cualquier oposición que pueda develar estas verdades, en un momento histórico de descontento y búsqueda de alternativas. Para los de arriba, es mucho más fácil fusilar pobres que distribuir la riqueza. Lamentablemente, muchos de nosotros respondemos al llamado de sus bélicos tambores.

 

III. Crimen, ¿maldad o inequidad?

 

Por tanto, para los poderes establecidos es necesario que aceptemos un discurso simplista, gringoide, basado en la idea de “los buenos contra los malos”, una visión moralina, mística y pseudo-religiosa donde el crimen es acto de unos cuantos irredimibles, bad hombres tocados por el diablo, y que debemos matarlos, exterminarlos a toda costa. Poco les interesa profundizar, pormenorizar, y analizar las situaciones, abarcar el problema desde un punto de vista sociológico, y entender el crimen, principalmente, como la manifestación de problemas socioculturales más graves.

 

Es fácil que este discurso resuene porque le habla al hígado y a los bajos instintos. Como chilango que ha sido asaltado con lujo de violencia en más de una ocasión, entiendo perfectamente la rabia a la que esta ley apela. Sin embargo, para poder construir un presente sólido, y luego acaso un futuro que hoy no se nos garantiza, tenemos que estudiar los problemas de nuestra sociedad con serenidad, inteligencia, empatía y, sobre todo, compasión. Sé que no es fácil tenerle compasión ni empatía al que roba, al que agrede. Pero como país cristiano que hipócritamente somos, deberíamos al menos intentarlo.

 

Y más allá de eso, entender que la mayoría de los delitos del fuero común no pueden ser explicados bajo la lógica de la psicopatía, la locura criminal, o la simple maldad y que son las situaciones sociales y económicas adversas las que han creado generaciones enteras sin esperanza, sin educación y sin herramientas, que muchas veces se ven orillados a involucrarse en dinámicas de las que luego es casi imposible salir. Entender también, por ejemplo, que la mayoría de los delincuentes que cometen crímenes violentos han pasado antes por penales, y son producto de años de abuso y deshumanización sistemáticos. No se trata de justificar el crimen, se trata de entenderlo para poder combatirlo con humanismo,  y sobre todo, resultados (desde que el ejército está en las calles, las violencia ha aumentado exponencialmente).

 

Porque si lo que queremos es terminar con la inequidad y la injusticia social que generan el crimen en primer lugar, tenemos que cambiar radicalmente todos, nuestra forma de vida, nuestro sistema económico y la forma en que hacemos política, producimos bienes y distribuimos riqueza. Hoy muchas voces lo proclaman, y la nueva Ley de Seguridad Interior surge para silenciarlas. La derecha más recalcitrante, que no acepta nada, está dispuesta a derramar toda la sangre necesaria para no alterar el orden que asegura sus privilegios.

 

IV . Las lecciones de la historia

 

Cosas como las que suceden hoy ya se han visto antes, y es inevitable comparar esta propuesta de ley con el nazifascismo. Bajo el pretexto del bombardeo al Reichstag, que se supo perpetuaron los mismos nazis, Hitler logró que se aprobara la ley plenipotenciaria que le permitió erigirse führer del Tercer Reich y eventualmente perpetrar el Holocausto, todo apelando al miedo de la amenaza comunista, a quienes culpó originalmente del atentado; así mismo actuaron las dictaduras militares latinoamericanas del siglo XX, con el consentimiento muchas veces de la clase media, bajo el amparo de la ley y siempre bajo la directriz de Estados Unidos. La historia está queriendo repetirse, y lo vemos a lo largo y ancho del orbe.

 

Hoy el mundo se está plantando, peligrosamente, ante falsas disyuntivas. Viendo el ideal capitalista desmoronarse, nos debatimos entre prolongar el modelo neoliberal hasta el absurdo o bien regresar a las lógicas nacionalistas, xenofóbicas,  y militarizadas. La situación en México, al parecer, no es diferente. La gran bestia reaccionaria, que sólo entiende de violencia y tiene tres cabezas  (Capital, Iglesia y Ejército), sabe que los vientos de cambio son inevitables, así que hará todo lo que pueda para blindarse, para que ese cambio sea para atrás, en detrimento de los avances sociales logrados y a costa del humanismo que se esperaría del siglo XXI.

 

Es el año 2017 y en México estamos celebrando cien años de la constitución vigente. Carranza, si bien fallido y conservador en mi opinión, tenía la gran virtud de ser un hombre profundamente anti-militar y convencido de naturaleza civil de la sociedad; para él, no había mayor peligro que la nueva república quedara en manos de soldados. Si bien la Revolución mexicana se realizó a medias y quedó truncada en muchos de sus objetivos de reivindicación social, al menos sí logró el objetivo de sacar a los militares de la vida pública y entregar el control del país a los ciudadanos. Por un tiempo.

 

Hoy es nuestro deber defender esa herencia de libertad social, pues un espectro orwelliano se cierne sobre nosotros. Los poderes reaccionarios quieren crear un estado militarista que se imponga ante la grave coyuntura de descomposición social, económica y cultural con más violencia, represión y autoritarismo. Bajo el pretexto de la seguridad, van por nuestros más básicos derechos humanos y civiles. Su verdadera intención es suprimir la protesta, el disentimiento y la acción política. ¿Vamos a permitirlo?

 

Alza la voz contra la Ley de Seguridad Interior.

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CARTÓN: EN VÍAS DE SUBDESARROLLO

 

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

 

 

 

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CARTÓN: EL HUESO

 

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

 

 

 

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CARTÓN: TEMPORADA DE ZOPILOTES

 

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

 

 

 

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CARTÓN: REZANDO

 

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

 

 

 

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CIVDAD-MVSEO: UN TRANSPORTE, MIL HISTORIAS - MUSEO DEL METRO

 

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

 

 

El metro, la más fiel estampa de la sociedad chilanga, es colorido, digno y solidario; lugar de libros y poesía, de música y arte, de besos y suicidios

 

Por: Enrique Cedillo  

 

Mucho tiempo ha pasado desde aquel vertiginoso año de 1967, cuando un 19 de junio, en el cruce de la Avenida Chapultepec y la Calle de Bucareli dieron formalmente inicio las obras de construcción de la Línea 1 del anticipado Metro, como dimos, en cariño, a llamar al imponente tren metropolitano que sería gestionado por el Sistema de Transporte Colectivo (STC), organismo público descentralizado creado por decreto oficial tan solo un par de meses antes. En ese entonces, las necesidades de transporte de una ciudad cada vez más grande, moderna y cosmopolita rebasaban al incipiente sistema de camiones públicos que apenas podían cubrir la movilidad de una sociedad que empezaba a desplazarse de las periferias al centro diariamente, alineándose a la frenética dinámica económica de las demás grandes urbes del mundo. 

 

El proyecto del metro era extraordinariamente ambicioso en todos los sentidos. En lo técnico, conectar toda la ciudad de norte a sur y oriente a poniente. Una ex-ciudad lacustre constituida en su mayor parte por terrenos fangosos difíciles para la construcción, máxime de obras subterráneas, presentaba un reto magnífico. En lo social, crear una red de transporte que de alguna manera se convirtiera en un lugar de encuentro, de identidad y confluencia de clases, horizontal por excelencia, era prioridad de quienes concibieron el proyecto. Importantes desafíos, pero las 12 líneas y 195 estaciones que hoy conforman el entramado dan cuenta de la capacidad capitalina de transformación y solución de problemas. 

 

Muchos años han pasado, pero el Metro sigue siendo, acaso es hoy más que nunca, la columna vertebral de la gran mancha urbana. El metro articula vidas e historias y para los millones de nosotros que lo usamos a diario, vivir la ciudad sin él sería simplemente impensable.  En el metro se puede encontrar la más fiel estampa de la sociedad chilanga, que contrario a muchos estereotipos clasistas, es colorida, digna y solidaria. El metro es una parte esencial de la identidad arquitectónica y visual de la ciudad. El diseño modernista de sus estaciones es hoy una parte fundamental de nuestro imaginario, y además de inspirar artistas de toda clase; ha servido de escenario para películas que van desde El Mil Usos (Roberto Rivera, 1981) hasta la futurista Total Recall (Paul Verhoeven, 1990). El andén es lugar de libros y poesía, de música y arte; de historias lindas e historias trágicas; de besos y suicidios. El metro, digámoslo, es a veces sucio meadero y a veces adoratorio a Ehécatl. El metro es fascinante porque somos nosotros.

 

En este contexto, la inauguración del Museo del Metro, recinto vanguardista y  único en su clase, de alguna manera oficializa la vocación cultural del sistema y tiene todo el sentido en una ciudad que tiene una de las ofertas museísticas más amplias y variadas del mundo, sólo superada por Londres. Sus siete salas son un recorrido visual a través de su historia y sus fenómenos; nos permiten entender el metro desde todas sus perspectivas. El usuario encontrará planos originales que dan cuenta de los sistemas de cajón de túnel y muros Milano con que los ingenieros mexicanos resolvieron el problema de las excavaciones masivas, así como de la influencia de arquitectos como Enrique del Moral, Félix Candela y Luis Barragán en sus instalaciones, acompañados de fotografías históricas de las obras y eventos inaugurales. También está cubierta la historia de la identidad gráfica del metro, de su emblemático logo e iconos de estaciones diseñados por el estadounidense Lance Wyman (cuyo trabajo está muy presente en México, desde el logo de las Olimpiadas del ‘68 hasta el de la compañía de pastas La Moderna). 

 

Así mismo, el museo alberga una colección de todos los boletos que el metro ha expedido desde su inauguración, lo cual es una verdadera experiencia, un viaje a través del tiempo y es la primera vez que se reconstruye parte de la mítica Imagen México (1969), la primer exposición multimedia que se hizo en suelo azteca y que se presentó en las 16 estaciones de la Línea 1, con la glorieta de Insurgentes como punto central, buscando ser un gran retrato del país, de su gente, de su territorio, su cultura y sus costumbres, su flora y su fauna. También vamos a encontrar en sus pasillos una amplia colección de figuras y objetos hallados durante las excavaciones y trabajos de los trenes, que van desde lo prehispánico hasta lo novohispano y que muestran que el Valle de México es un verdadero crisol cultural, uno de los lugares más ricos en pasado histórico del mundo.

 

Finalmente, el museo cuenta con una sustantiva colección de obras de artistas destacados en el panorama nacional, nombres como Raúl Anguiano, Alfredo Zalce, Leonora Carrington, José Luis Cuevas, Manuel Felguérez, Vicente Rojo, Vlady, Moreno Capdevila, Rufino Tamayo y Francisco Toledo, entre otros; piezas que forman parte del acervo de la Fundación Cultural Pascual y que buscan evocar la exposición Obras Maestras del Arte Mexicano (1962), que se presentó en el Petit Palais francés y fue uno de los puntos de inicio para las negociaciones que permitirían el intercambio tecnológico entre ambos países que dio pie a la construcción del metro.  El recorrido termina con ese espacio que se espera de cualquier museo que se respete: la tienda de regalos.

 

En conclusión, el Museo del Metro, que se encuentra dentro de las instalaciones de la Línea 12 de la estación Mixcoac, es una nueva oferta museística muy pertinente que rinde homenaje a uno de los grandes articuladores de la vida urbana, fuente de identidad y de intercambio cultural, espacio de tolerancia y motor económico de la megalópolis.  Hoy, que el alza en los precios de la gasolina y el cuestionamiento generalizado del uso particular del automóvil ha llevado a más personas a adoptar el metro como principal medio de transporte, este espacio refrescante se plantea como un nodo de dignificación, proyección y memoria.

MUSEO DEL METRO

Dentro de las Instalaciones de la estación Mixcoac

Línea 12, STC Metro, CDMX

Entrada libre por tiempo limitado

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CIVDAD-MVSEO: FEMINICIDIOS EN MÉXICO - ¡YA BASTA!

 

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

 

 

A Dominga Vargas, de 38 años, su agresor la violó y la mató frente a sus dos hijos menores de edad en el interior de su casa en la colonia El León, en Puebla. No lejos de ahí, en Quecholac, María del Carmen Gabriela Valentín, de 23 años, murió estrangulada tras años de sufrir violencia intrafamiliar y haber sido obligada a abortar en dos ocasiones. En el Estado de México, uno de los lugares más azotados por la violencia de género, Martha Estela Sosa,  una joven de apenas 18 años, murió acribillada de cinco balazos ante la indolencia de las autoridades y la complicidad de una sociedad ignorante; su cadáver fue encontrado en la colonia Progreso Industrial. Estas tres mujeres conocían bien a quienes les privaron de la vida. Por la muerte de Dominga se investiga a “El Pingüis”, un pandillero local que la acosaba; a María del Carmen la mató su esposo, y a Martha su novio. Éstos no son incidentes aislados, no son anomalías de una sociedad decadente, ni son pesadillas dantescas que suceden de vez en vez: son tres de los muchos casos reales que se han presentado en México tan sólo durante la segunda mitad de enero de 2017.

 

La exposición Feminicidio en México: ¡Ya Basta! es un recordatorio de que en nuestro país, un lugar extendidamente machista y misógino, el simple hecho de ser mujer es jugarse la vida. Desde hace muchos años, más de los que deberíamos estar contando, la violencia de género es un mal sistémico que hemos sido incapaces de enfrentar contundentemente, pues al día de hoy, siete mujeres son asesinadas, nada más por serlo, en territorio nacional. Y es que el feminicidio no es un simple homicidio, sino que lo agrava el hecho de que al perpetrador lo impulsa la condición de género de la víctima, convirtiéndose en un crimen de discriminación y de odio.

 

También hay que entender al feminicidio como el último eslabón en la cadena de abuso, como la manifestación extrema de la violencia física, sexual, psicológica y económica que millones de mujeres sufren a diario, aunque las implicaciones de este fenómeno son aún mayores. Marcela Legarde, una de las intelectuales feministas que comenzó a utilizar el término en México, explica: “Para diferenciar los términos [homicidio y feminicidio], preferí la voz feminicidio y así denominar al conjunto de delitos de lesa humanidad que contienen los crímenes, los secuestros y las desapariciones de niñas y mujeres en un cuadro de colapso institucional. Se trata de una fractura del estado de derecho que favorece la impunidad. Por eso afirmo que el feminicidio es un crimen de Estado.”

 

Sostenida en la información fría y rigurosa que la temática exige, la exposición plantea un recorrido que resulta francamente duro y difícil de completar, pues obliga al visitante a enfrentar cara a cara una realidad trágica que nos toca a todos. Destacan las instalaciones de Teresa Margolles, artista fundadora de S.E.M.E.F.O. y que ha trabajado extensamente con el tema de la violencia de género, y las desgarradoras fotografías de Mayra Martell, que documenta los espacios vacíos y objetos abandonados que dejaron detrás mujeres desaparecidas de Ciudad Juárez. También es muy doloroso recorrer el denominado “Pasillo de la Impunidad”, donde uno es informado acerca de la terrible violencia burocrática y la apabullante ineficacia con la que operan las instituciones de procuración de justicia del Estado Mexicano. La muestra también incluye materiales gráficos, infografías y vídeoarte.

 

Feminicidio en México: ¡Ya Basta! es una exposición que tenemos que visitar todos, sin importar nuestra condición de género ni ninguna otra, para poder entender a cabalidad uno de los fenómenos más trágicos y apremiantes de nuestro México, para que historias como las del principio, pan de cada día, no se vuelvan a repetir. Es nuestro deber civil estar informados y conocer los puntos clave de la violencia para poder prevenirla. Ni una más

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

FEMINICIDIO EN MÉXICO - ¡YA BASTA!

Museo Memoria y Tolerancia – Juárez 8, Centro Histórico, CDMX

Entrada $30 – De Enero a Mayo de 2017

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CIVDAD-MVSEO: ANTONIO TUROK - ENTRE LA ALEGRÍA Y LA DESESPERACIÓN

 

(Publicado originalmente en We're Magazine

 

 

 

 

Estuvo ahí cuando la brutal represión del gobierno genocida de Ríos Montt fue desatada contra las guerrillas al norte de Guatemala, que durante décadas habían luchado por la dignidad de los indígenas desplazados y asesinados. Fue testigo, cara a cara, de las viudas, los huérfanos y  los refugiados del conflicto. También presenció cuando estalló la Revolución Sandinista, exigiendo justicia social y económica para todos los nicaragüenses. Asimismo, con su cámara retrató la guerra en El Salvador, experiencia que le resultó traumática y lo llevó a cuestionarse si la humanidad había aprendido algo. Estuvo al pie del cañón durante las protestas de la APPO en Oaxaca, en 2006, y logró capturar una imagen estremecedora del cadáver de su colega estadounidense Brad Will, víctima de las fuerzas represoras.

 

Todo lo anterior, es sólo un fragmento de la trayectoria de Antonio Turok (CDMX, 1955) quien, sobre todo, ha estado en Chiapas: se enamoró muy joven de San Cristóbal de las Casas y de Los Altos, donde su obsesión por capturar la efímera belleza del mundo que le rodeaba, le llevaría a formar una de las más ilustres carreras de la fotografía mexicana. Esa es la razón por la que Turok lucha y por la que ha estado ahí siempre; por eso estuvo ahí cuando cayó la cabeza del conquistador Don Diego de Mazariegos durante una movilización indígena en protesta por los 500 años del descubrimiento de América en 1992; por eso estuvo listo fuera de su casa, esperando en la banqueta indicada cuando estalló la lucha Zapatista del EZLN el  1 de enero de 1994 y se encontró de cara al fusil de un miliciano, que es hoy una de las fotos más icónicas de la época (1). Nadie ha retratado al Subcomandante Marcos como él, porque él entiende que detrás de la lucha está el amor por la alegría, por las fiestas y la tradición, la añoranza del amor cotidiano de las comunidades que nos conforman.

 

Y es que la exposición “Reflexiones: Entre la Alegría y la Desesperación” da cuenta de un hombre profundamente sensible y arraigado que vive entre la batalla y la verbena, pues ha hecho suyos los históricos reclamos de los oprimidos; que ha sabido encontrar lo sublime en las culturas originarias, en el olor de sus tierras y de sus costumbres. Por eso, Antonio Turok no es propiamente un fotógrafo de guerra, pues vive los conflictos desde y con los de abajo, a quienes ha dotado de contundente dignidad, dentro y fuera del campo de batalla. Así, la muestra también incluye sus retratos de vida cotidiana, de personajes nocturnos, de aves, de eclipses y jolgorios. El del fotógrafo mexicano es un trabajo limpio, poderoso y evocativo, fantasmal a veces, realizado con un dominio pleno y virtuoso del blanco y negro.

 

Antonio Turok escribió en una de sus memorias lo siguiente:  Recorrí Centroamérica tratando de comprender por qué los pueblos se levantaban en armas. Años de amargas luchas no necesariamente han acarreado una mejoría en sus vidas… Una cosa es clara, a la larga, la gente se levantará y buscará soluciones dramáticas a sus necesidades básicas, no sólo por su propio bien, sino por el de sus familias y sus seres queridos. Sin embargo, el movimiento armado en Chiapas tenía una dimensión distinta de las guerras que conocí en Centroamérica. Los Zapatistas siguen la senda de una cultura milenaria. 

 

La muestra, que consta de 208 fotografías y de materiales bibliográficos, hemerográficos y vídeos, así como algunos objetos del autor tales como cámaras y equipo de revelado, es una gran buena oportunidad para revisitar algunos de los momentos más importantes de las luchas de Izquierda de las últimas décadas en México y Centroamérica a través de la obra de uno de los lentes más destacados del quehacer cultural nacional.

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

ANTONIO TUROK: REFLEXIONES – ENTRE  LA ALEGRÍA Y LA DESESPERACIÓN

Museo Archivo de la Fotografía – Guatemala 34, Centro Histórico, CDMX

Entrada Libre – Hasta el 20 de febrero de 2017

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CIVDAD-MVSEO: DUFFY/BOWIE - FIVE SESSIONS

 

(CDMX - 17/12/16) 

 

Brian Duffy - Alladin Sane / Eyes Open (1973)

 

 

Con la inesperada muerte de David Bowie, 2016 marcó el fin de una era. A sus 69 años, el inglés era una de la leyendas vivientes de mayor trascendencia, sostenido en un legado artístico que traspasa fronteras geográficas y cronológicas, y además, se mantenía perfectamente activo, incesante e incansable, conocido por ser un creador incontenible siempre. A todos nos marcó alguna de sus canciones, alguna de sus actuaciones o alguna de sus múltiples encarnaciones estéticas (Panic in Detroit/The Hunger/Ziggy Stardust, personalmente), porque Bowie definió cinco décadas de cultura popular no solo en lo musical, sino en imagen: el pálido camaleón se reinventó como quiso una y otra vez, y sus tablas escénicas no las tenía nadie.  Su música ha sido versionada por bandas gigantescas como Bauhaus, Nirvana, Smashing Pumpkins y The White Stripes, y sus discos, incluyendo su último, el magistral Blackstar, siguen siendo escuchados por millones de personas de un lado al otro del obre.

 

Ha llegado al Museo de la Ciudad de México la exposición DUFFY/BOWIE: FIVE SESSIONS, una colección fotográfica que muestra el desarrollo de cinco de sus alter-egos a través de la lente del icónico Brian Duffy, reconocido por su trabajo en Vogue y cuya obra giró en torno al retrato, la moda y la publicidad. Juntos crearon algunas de las imágenes más representativas de su carrera, que hoy son referentes básicos para cualquier melómano. Las sesiones recogidas en la muestra son Ziggy Stardust (1972), Thin White Duke (1975), Lodger (1979) y Scary Monsters (1980). Sobresale la sección dedicada a Aladdin Sane (1973), cuya foto de portada es conocida como La Monalisa del Pop, y que muestra también la imagen Eyes Open, redescubierta en 2011 y que es otra versión del mismo tiro en el que Bowie tiene los ojos abiertos. La historia de esa y muchas otras fotografías está detallada a fondo en las fichas del recinto.

 

Vertiginosa, íntima y técnicamente impactante, DUFFY/BOWIE es la exposición perfecta para despedir el año y reflexionar sobre la vida y obra de uno de los personajes más fascinantes de nuestros tiempos. Artista genial inspirador de artistas geniales, podemos estar seguros de que David Bowie no puede morir, y de que sobre su tumba seguirán creciendo las más bellas flores.

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

DUFFY-BOWIE: FIVE SESSIONS

Museo de la Ciudad de México

Pino Suárez 30, Centro Histórico, CDMX

Entrada Libre– Hasta el 29 de enero de 2017

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CIVDAD-MVSEO: PUNK - SUS RASTROS EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO

 

(CDMX - 12/12/16) 

 

“Dentro de mi arde un fuego tan feroz e intenso, que siento que voy a explotar.”

G.G. Allin, 1993

 

Fue a finales de los 70’s cuando desde las lúgubres calles de Londres y Nueva York explotó un fenómeno que transformaría a la juventud contracultural en todas las latitudes del orbe. Ante la muerte del sueño hippie, el triunfo del conservadurismo y las costumbres, el capitalismo y las condiciones económicas globales, el Punk surgiría como una actitud basada en la oposición férrea al establecimiento, una actitud construida de rabia contra el sistema, de irreverencia, inconformidad, estridencia, provocación, burla y una postura anti, que aberraba todo cuanto fuera convencional y exaltaba la libertad individual, apostando por las organizaciones horizontales cooperativas en confrontación directa al corporativismo, encarnadas en la filosofía del Hazlo-tú-mismo, y desde sus inicios se le asoció con el anarquismo y otras corrientes de izquierda, aunque hoy el fenómeno rebase toda limitación política. Si bien tiene raíces claras en movimientos inconformistas precedentes como el dadaísmo y el situacionismo, el Punk fue eminentemente un fenómeno de masas y su apoteosis se dio en la música, lo que le dio un alcance del que no gozaron sus antecesores. Hoy por hoy, contar la historia de bandas como The Ramones, Sex Pistols, Suicide, Television, The Clash, Los Saicos y Eskorbuto sale sobrando.

 

Después de haberse presentado en importantes recintos como el MACBA y el CA2M, llega al Museo Universitario del Chopo la exposición Punk: Sus rastros en el Arte Contemporáneo, que recoge un diverso catálogo de obras de artistas que fueron antecesores y protagonistas de la corriente, así como de creadores contemporáneos que siguen trabajando con el ruido, el nihilismo, la incorreción y otros conceptos del punk, haciendo uso también de referencias directas a sus íconos  y su imaginería. La falta de futuro que anunciaban ya los dadaístas sigue presente en la muy completa muestra que incluye todo tipo de manifestaciones artísticas, desde la acción hasta el vídeo, desde la pintura hasta la intervención de objeto, desde el libro de artista hasta la instalación.

 

La exposición, que se ha ampliado de su versión española para reflejar la realidad, circunstancias y artistas mexicanos, incluye trabajos de creadores como Jordi Colomer, Dr. Lakra, Tere Recarens, Paul McCarthy, TRES, Fabienne Audéoud, Enrique Jezik, Martin Arnold, Raymond Pettibon, Die Tödliche Doris, Brice Dellsperger, SEMEFO y Guillermo Santamarina, entre muchos otros.

 

Punk: Sus rastros en el Arte Contemporáneo es una gran oportunidad para explorar uno de los fenómenos contraculturales más importantes de la segunda mitad del siglo XX desde una perspectiva más amplia y diversa.  

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

PUNK – SUS RASTROS EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO

Museo Universitario del Chopo – Dr. Enrique González Martínez 10 

Santa María la Ribera, CDMX

Admisión General a Galerías $30– Hasta el 26 de marzo de 2017

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CIVDAD-MVSEO: LUZ E IMAGINACIÓN - UNA ENSOÑACIÓN DIGITAL DE LA CDMX

 

(CDMX - 05/12/16) La luz, fenómeno etéreo e inasible, es uno de nuestros nexos básicos de relación con el mundo. A ella se le han atribuido cualidades estéticas y metafísicas sobre las cuales el hombre ha estructurado cosmogonías enteras. Ha sido motivo de fascinación, inspiración y reflexión filosófica desde tiempo inmemorial, y de ella se desprenden todos los conceptos visuales que tenemos de lo que nos rodea: la luz es forma, volumen, color y profundidad. La luz y sus cualidades han sido motivo de preocupación de todas las disciplinas humanas, desde las poéticas (aunque finalmente equívocas) teorías corpusculares de Isaac Newton hasta el claroscuro de Caravaggio, desde la arquitectura gótica hasta el cine de Andrei Tarkowsky, y su impacto cultural es incalculable, con lecturas que han variado a lo largo del tiempo. Con el advenimiento de la modernidad, la luz eléctrica y la megalópolis, el fenómeno lumínico adquirió toda una nueva significación sin la cual no se entiende la sociedad industrial, y hoy en día, los nuevos medios creativos siguen trabajándola  como uno de los ejes conceptuales básicos de su labor artística.

 

CDMX y Arte Digital - Luz e Imaginación, que se presenta en el Museo de la Ciudad de México, más que una exposición, es una experiencia holística. Compuesta de una serie de instalaciones lumínicas, cinéticas, sonoras y sensoriales concebidas en torno a la Ciudad de México y la relación emocional y psicológica que con ella guardan los artistas y colectivos que participan de esta propuesta, (COCOLAB, Edwina Portocarrero, David Cranor, Iván Abreu, Pablo Dávila, Pablo Montiel y Tupac Martir) el visitante encontrará un recorrido onírico en el que la realidad y la irrealidad conviven en perfecta armonía, donde nuestra urbe es abordada desde distintas perspectivas como su origen lacustre, su desarrollo urbano, su iconografía y sus sonidos cotidianos.

 

Las distintas instalaciones ofrecen al participante, inmerso por completo en la obras, la oportunidad de interactuar con la luz, de plantarse ante ella, bañarse de sus colores neón y, desde luego, intentar tocarla. Los recorridos son variados, desde un puente de grava de paso incierto hasta una sala que, evocando el vaporwave de la cultura digital, nos sumerge en un poema eléctrico capitalino, noticias de fondo incluidas. El recorrido concluye con un imponente espacio audiovisual que prueba ser las delicias de los visitantes y donde se invita a dar rienda suelta a la imaginación.

 

CDMX y Arte Digital – Luz e Imaginación es una visita obligada para todos quienes amamos esta ciudad, los medios audiovisuales, las nuevas formas de expresión artística y las experiencias fuera de lo cotidiano. La entrada también incluye las exposiciones “Irma Grizá: Constelaciones de la Imposible”  y “Changarrito en Acción”.

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

CDMX y Arte Digital – Luz e Imaginación

Museo de la Ciudad de México – Pino Suárez 30, Centro Histórico

Admisión General $29– Hasta el 12 de febrero de 2017

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CIVDAD-MVSEO: LOS RITUALES DEL CARLOS - HOMENAJE A MONSIVÁIS Y SUS MANÍAS

 

(CDMX - 21/11/16) Hablar de Carlos Monsiváis sin quedarse corto es imposible. Pensador extraordinario y poderoso, hombre de cultura y sensibilidad inusitadas, el cronista y ensayista chilango fue uno de los intelectuales más importantes de la segunda mitad del siglo pasado y lo que va del nuestro, y su profunda huella está marcada en prácticamente todos los ámbitos de la vida mexicana y no solo en lo cultural, pues como crítico, periodista y activista político era implacable. Fue amante de los gatos, de su ciudad y de las causas perdidas. Se interesó por todo y por todos y no hubo lucha social de la que no formara parte, y muchas veces, inspirara. Conoció y entendió México hasta lo más profundo, de cabo a rabo, sus tensiones y sus pulsiones, sus colores, sus contrastes. Nos ayudó a todos a entendernos mejor. Le apasionaban los objetos, el arte, las artesanías, las curiosidades y las cosas preciosas, siendo capaz de acumular una de las colecciones más impresionantes del país, extraordinariamente rica, que hoy, gracias a su generosidad, forma parte del acervo cultural de todos los capitalinos y es albergada por el Museo del Estanquillo, que a 10 años de su apertura se viste de gala para recordar a quien le diera vida.

 

Se inauguró la exposición Los Rituales del Carlos – Homenaje a Monsiváis y sus Manías, que a través de objetos y obras de la colección, que supera las veinte mil piezas, reconstruye la mente, pensamiento y obsesiones de este legendario personaje, y que es a su vez, una visita guiada a través de la historia de México en general, de la CDMX en particular, y un recuento del intenso trabajo que el recinto ha realizado durante su primer década de operaciones. Curada por quien fuera uno de sus mejores amigos, Rafael Barajas “El Fisgón”, la muestra incluye fotografías, documentos históricos, artesanías, miniaturas, maquetas, pinturas, dibujos, grabados y demás objetos articulados a partir de fragmentos del escritor, así como citas de otros autores y los acertados textos del Fisgón, y en ella, además de fascinantes piezas de autores anónimos o poco conocidos, el visitante podrá encontrar trabajos, entre otros, de Julio Ruelas, Francisco Toledo, Andrés Audiffred, Graciela Iturbide, Vicente Rojo, Alberto Isaac, Rogelio Naranjo y Ernesto García Cabral.

 

Destacan también piezas de Rius como  su monumental “El Último Desayuno”, pintado en 2007 (le tomó tres días hábiles), así como las maqueta de La Familia Burrón elaborada por Skelos, quien también presenta su extraordinario Callejón del Cuajo en homenaje al caricaturista Gabriel Vargas. Resultan también particularmente atractivas la maqueta de la Plaza de Santo Domingo en el S. XIX de Teodoro Torres y Susana Navarro, así como las escenas populares en miniatura de Teresa Nava.

 

La exposición, que se divide en cuatro ejes temáticos, “La Ciudad como personaje”, “La Ciudad de México y sus  causas”, “Los inventores de la tradición” y “Tipos y Arquetipos mexicanos” es una excelente oportunidad para recordar y revisitar la vida y obra de un personaje que hoy, a más de seis años de su muerte, sigue perfecta y plenamente activo en la tierra chilanga que tanto quiso, y para reconocer el trabajo del Museo que fundó y es hoy una presencia fundamental en la cultura capitalina.

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

Los Rituales del Carlos – Homenaje a Monsiváis y sus Manías

Museo del Estanquillo – Isabel la Católica 26, Centro Histórico, CDMX

Entrada libre – Hasta el 1 de mayo de 2017

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CIVDAD-MVSEO: ARTE EN NUESTRO TIEMPO / WARHOL, HARING Y KOONS DIALOGAN EN POLANCO

 

(CDMX - 21/11/16) 

 

“El público tiene derecho al arte. La mayoría de los artistas contemporáneos están ignorando al público en su trabajo. El arte es para todos. Me interesa hacer arte para que lo experimenten y exploren la mayor cantidad de personas posible, con la mayor cantidad posible de ideas individuales acerca de la pieza, sin ningún significado final implícito. El espectador crea la realidad, el significado y la concepción de la pieza.”

Keith Haring, “Los Diarios de Keith Haring”

 

La experiencia que la Galería Lourdes Sosa ofrece en colaboración con Woodbury House es una invitación abierta a reflexionar acerca del Arte Pop como una suerte de nuevo clasicismo sobre el que se han sostenido ya décadas de creación y sin el cual es imposible entender el final del siglo XX y los albores del XXI. El hilo conductor es con toda claridad Andy Warhol, que construyó su trabajo a partir de lo popular, el consumismo, la publicidad y la cultura de la celebridad,  cuya protección ayudó a Basquiat y Haring a sacar eso que daríamos a llamar Street Art del metro y los callejones, y que resultaría enormemente influyente ya en varias generaciones de artistas. Hoy seguimos creando sobre lo popular, encontrando profundidad conceptual en lo cotidiano, y buscando desacralizar el arte para llevarlo al peatón.

 

Al llegar a la galería uno debe esperar una larga fila para entrar, lo que da cuenta de las maravillas que alberga “Art In Our Time”, exposición tan singular como provocativa. La curaduría entabla un dialogo tenso entre dos generaciones que han definido el rumbo del arte internacional. Cuelga “Missile Map (Negative)” de Warhol, uno de los últimos acrílicos que pintó en su vida y que reflexiona en torno a las contradicciones de la relación EUA-URSS, en contra-plano de “Subway Drawing”, un imponente dibujo de Keith Haring, que a pesar de ser de sus primeros ya deja ver el estilo visual que le caracteriza y es hoy un referente básico. Una delicada pieza de Tom Wesselman, “Untitled (Nude)”, que habla de la objetificación sexual de la mujer en la sociedad de consumo, se enfrenta a “Solitude” de Eddie Peake, en que el autor invita al espectador a verse reflejado en la realidad de la calle traída al entorno galerístico, en una pieza construida con grafiti y espejos.

 

La muestra también incluye una pieza del icónico Neo-Pop Jeff Koons, que ha transformado algo tan mundano como las figuras en globos en perfectos objetos de deseo y admiración, así como obras de Retna, Sage Vaughn, Richard Hambleton, Barry McGee, Brent Wadden y dos óleos de Jesús Lugo.

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

ART IN OUR TIME

LS Galería – Ibsen 32-A, Polanco, CDMX

Entrada libre – Hasta el 5 de Diciembre  

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CIVDAD-MVSEO: EL COLOR DE LOS DIOSES - POLICROMÍA EN LA ANTIGÜEDAD

 

(CDMX - 07/11/16) No cabe duda que, durante siglos, hemos imaginado una antigüedad grecorromana monocromática.  Visualizamos los grandes edificios como nos han enseñado las ruinas, estructuras solemnes sin más color que el propio de la piedra, y de igual manera, en nuestra conciencia colectiva, la escultura de Grecia y Roma era del color del mármol, acorde a la seriedad y pulcritud cultural que les conferimos a dichas civilizaciones, que son fundamento de occidente. Fue en el Renacimiento que surgió esta idealización del arte clásico como un arte blanco, idea que marcaría para siempre la escultura europea, pues los grandes maestros como Miguel Ángel, Donatello y Ghiberti nunca buscaron dotar de color a sus creaciones en mármol y bronce.  Esta tradición encontró su cúspide en el Neoclasicismo, viendo así expandirse la visión estética del arte clásico al continente americano. Se concibió a la monocromía como símbolo de intelectualidad y alta cultura, mientras que se asoció el color con lo primitivo y lo vulgar.

 

Esta idea, sin embargo, es completamente errónea. La realidad es que los antiguos templos y palacios grecorromanos tenían color abundante y exquisito. Los frisos estaban pintados con intricadas grecas y patrones que se perdieron con el tiempo, y no había capitel sin rastros de azul, amarillo, rojo y verde. Así mismo, las esculturas solían pintarse para detallar aquello que la piedra no transmitía: los diseños de las telas, las pupilas de los ojos, el rojo de los labios, el oro de las armaduras. La exposición El Color de los Dioses, que llega al Palacio de Bellas Artes después de haberse presentado en importantes sedes como el Museo Británico, el Museo del Vaticano y el Museo Nacional de Estambul, permite al público admirar en todo su esplendor la realidad de la policromía en Grecia y Roma. Reconstrucciones de piezas como el León de Loutraki, la Kore de Quíos y el Jinete Persa de la Acrópolis de Atenas pueden admirarse con los colores con los que fueron creados. Como parte de la muestra, también se exhiben piezas originales que dan cuenta de importantes rastros de policromía.

 

Además, al ser esta la primera vez que El Color de los Dioses se presenta en América Latina, se incluye una importante sección dedicada a la policromía en Mesoamérica. Piezas conocidas del Museo Nacional de Antropología, el Museo del Templo Mayor y el Museo del Virreinato, entre otros, se suman a la exposición, e igualmente se puede disfrutar de imponentes reconstrucciones como la del Tlaltecuhtli del Templo Mayor, que dan cuenta de los rojos, amarillos, blancos y azules que alguna vez decoraron la escultura mesoamericana.

 

La muestra, que forma parte de las actividades del Año Dual México-Alemania 2016-2017 y que fue producida originalmente por el Museo Städel y el Liebieghaus Skulpturensammlung de Frankfurt estará abierta al público en el Museo del Palacio de Bellas Artes hasta el 8 de enero de 2017.

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

EL COLOR DE LOS DIOSES – POLICROMÍA EN LA ANTIGÜEDAD GRECORROMANA Y MESOAMÉRICA

Museo del Palacio de Bellas Artes

Admisión General $60

Av. Juárez, Centro Histórico, CDMX

Hasta el 8 de enero de 2017

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CIVDAD-MVSEO: ¡QUE SE ABRA ESA PUERTA! SEXUALIDAD, SENSUALIDAD Y EROTISMO

 

(CDMX - 14/11/16) La sociedad mexicana es mojigata de origen, fundada en un catolicismo férreo y tradicionalista que buscó regir desde el confesionario la vida pública y privada de todos cuantos constituían la variopinta sociedad de la entonces Nueva España. Se inculcó que el deseo carnal era fuente de todo pecado y se abogó por una pureza santurrona en la que toda desviación resultaba aberrante. Cayeron sobre la vida amorosa innumerables prejuicios  y tabús que han hecho de la mexicana una sociedad reprimida. Es esa parte obscurantista de nuestra nación, colmada de ideas retrógradas, a la que Carlos Monsiváis llamó, en referencia al homónimo catequista aragonés del siglo XVI, México Ripalda, aquel que “ve en el ocultamiento de la vida sexual el instrumento que garantiza para la clase en el poder el dominio de los sentimientos íntimos: la noción de pecado, de transgresión de la norma, es en sí misma un aparato policiaco de seguridad.” (Nexos, 1978)

 

 

La exposición “¡Que se abra esa puerta! Sexualidad, Sensualidad y Erotismo”, que se presenta en el Museo del Estanquillo y fue curada por Rafael Barajas “El Fisgón” y Alejandro Brito, es un viaje visual a través de la historia de la sexualidad en México, desde el siglo XVI hasta nuestros días, conformada por piezas del acervo del museo y piezas de colecciones privadas. La muestra explora las posturas que la sociedad ha tenido respecto al erotismo, la homosexualidad, la prostitución y todos los demás temas sexuales que, en general, se han considerado escandalosos. Construida a través de los muchos ensayos que Carlos Monsiváis dedicó al tema, la exposición revisita momentos importantes en la historia sexual del país, tales como La Redada de los 41 (homosexuales), que escandalizó a la sociedad porfiriana, la lucha por la educación sexual en las escuelas públicas (y la férrea oposición del conservadurismo) y la liberación sexual de los 60’s, hiladas con las palabras que el maestro Monsiváis legó para entender tan complejos fenómenos.

 

Además de fotografías históricas, libros y revistas, se pueden encontrar fascinantes obras de artistas como Diego Rivera, Manuel Álvarez Bravo, Alberto Isaac, Manuel Rodríguez Lozano, Antonio Garduño, Graciela Iturbide y Sergei Eisenstein, de quien se incluye una cautivadora muestra de dibujos realizados en México y que dan cuenta de la fascinación del ruso por la homosexualidad y el lustmord, tema frecuente en las vanguardias.

 

¡Que se abra esa puerta!” no solo es una forma de entender el conservadurismo nacional, sino una celebración de la libertad sexual y las luchas que han hecho del México Ripalda una imposibilidad, una absoluta locura en el siglo XXI. Hoy que el fascismo y los arcanos prejuicios del pasado asoman de nuevo la cabeza, es más importante que nunca abrir el dialogo a la tolerancia a través del arte y la cultura.

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

¡Que se abra esa puerta! Sexualidad, Sensualidad y Erotismo

Museo del Estanquillo – Isabel la Católica 26, Centro Histórico, CDMX

Entrada libre – Hasta el 23 de enero de 2017

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CIVDAD-MVSEO: OTTO DIX - VIOLENCIA Y PASIÓN

 

(CDMX - 17/10/16) Ante nosotros, el apocalipsis: cientos, miles de cadáveres yacen tendidos en los nebulosos y lúgubres campos de batalla. En aquella trinchera, maltrechos combatientes recuperan las pocas provisiones que pueden de entre los despojos de sus hermanos caídos. Otros intentan rescatar a los heridos, en fútil labor. Allá, patas arriba, se pudre un caballo. Una madre demente ante el ínfimo cuerpo muerto de su recién nacido, que con la mirada perdida en dolor indecible, amamanta la nada. Un gordo comandante pasa revista a los sobrevivientes, deshechos de humanidad, mentes rotas en cuerpos abusados. Mujeres y ancianas corren despavoridas del terrible bombardero que ha reducido a ruinas sus hogares. De aquella casa derrumbada, se asoman pálidas unas piernas de quien quedó en sueño. Los hombres se corrompen abrazados de sus fusiles. El escenario es la Primera Guerra Mundial, el reportero es Otto Dix y la obra es Der Krieg, una serie de grabados publicada en 1924, que en términos artísticos solo tiene par en Los Desastres de la Guerra de Francisco de Goya (a quien Dix dedica uno de sus aguafuertes) y que recoge la experiencia personal del artista durante el conflicto, siendo acaso una de las obras gráficas más brutales jamás producida.

 

Pero tras la muerte vendrá la resurrección, ¿mas qué vida nueva aguardaba a la pasajera República de Weimar durante el interbellum? A pesar de haber trabajado con el expresionismo en su temprana vida artística, Dix fue, junto con Grosz y Beckmann, el máximo representante de La Nueva Objetividad, que recogió la frenética y muchas veces angustiante vida de las calles alemanas a través de prostitutas, suicidas, borrachos, la corrupta milicia, depredadores sexuales y asesinatos en serie.  Otto Dix logró plasmar, con extrema pasión y estilo único, toda la tensión y contradicciones de un momento histórico sumamente complejo y fascinante, lo que eventualmente lo llevaría a ser clasificado como artista degenerado por los Nazis, quienes destruyeron algunas de sus obras maestras.

 

La exposición Otto DIx: Pasión y Violencia, que llega a las salas del Museo Nacional de Arte del INBA,  recoge todas las etapas de la vida artística del pintor y grabador alemán, desde sus inicios en el expresionismo hasta sus obras más tardías, en las que dominaron las alegorías religiosas y el sufrimiento de una vejez destrozada por la guerra, incluyendo también los trabajos veristas de su vida media. Impecablemente curada y montada, la muestra se divide en ejes temáticos que dan cuenta de la intensa vida artística de Otto Dix, un hombre que siempre estuvo interesado por el lado obscuro del mundo y de las cosas, creador apasionado y experimentador constante, referente para muchas generaciones de artistas que aún hoy le consideran relevante.

 

Otto Dix : Pasión y Violencia es acaso una de las mejores y más esperadas exposiciones del año, que sucede en el marco del Año Dual Alemania-México y que celebra la vida y obra de uno de los artistas más obscuros y conmovedores de la historia.

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

Otto Dix – Pasión y Violencia

Museo Nacional de Arte    Tacuba 8, Centro Histórico, CDMX

Hasta el 15 de Enero de 2017

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CIVDAD-MVSEO: IRMA GRIZÁ - CONSTELACIONES DE LO IMPOSIBLE

 

Las herramientas de las que la maestra Irma Grizá se vale para sumergirnos en sus atmósferas oníricas son pocas, pero extraordinariamente poderosas: sin más que el impecable lino del soporte y una paleta de color elegantemente sencilla dominada por el blanco, las tierras y el ocre, la pintora mexicana presenta Constelaciones de lo Imposible, serie de 48 pinturas al óleo de distintos formatos, piezas profundamente meditativas en las que la autora muestra una potencia plástica contundente pero delicada, en la que dialoga consigo misma y nos invita a escuchar, donde reflexiona y abstrae décadas de trayectoria artística en composiciones atmosféricas, de cualidades nebulosas y etéreas, con dejos de bronce, y azules y verdes tan eventuales como inquietantes, lienzos cargados de poesía sonora en las que retumba el silencio. Espíritus, la fragua, tiendas, caravanas, dioses y procesiones: en la abstracción de Grizá, puede verse todo, y sin embargo no está nada. La maestra eleva un canto a lo indefinido en esta serie conformada por piezas de su propia colección realizadas durante los últimos años.

 

La muestra que llega al Museo de La Ciudad de México después de haberse presentado en otros importantes recintos culturales, el Museo de Arte Moderno Carlos Olvera, en Toluca, y el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez en Zacatecas, da cuenta de por qué Irmá Grizá es una de las voces más importantes de la plástica mexicana moderna y una de las máximas representantes del movimiento abstracto nacional. Si en su anterior exposición individual, Altamar, la maestra exploró el océano, en Constelaciones de la Imposible nos sumergimos en lo árido, lo fantasmagórico y lo desértico, pero sus grandes temas están siempre presentes: la roca, el viento y el muro ante el paso del tiempo. Con pincelada maestra y vigorosa, Irma Grizá nos regala la eternidad.

 

En la cumbre de su madurez, la gran artista mexicana hace gala de un estilo resultado de años de intenso oficio, de extraerse de las figuras para contemplar desde lo espiritual, de meditar pintando. Sobre su trabajo han escrito Alberto Ruy Sánchez, Miguel Ángel Echegaray, Luis Ignacio Sáinz y Eliseo Alberto, entre otros. Hugo Hiriart escribiría respecto a la obra de Grizá, “La abstracción es una especie, no de arranque más o menos gratuito, sino de resultado. Lo mismo Matisse en sus postreros papeles recortados. El viejo Bonnard vislumbró al final, y lo declaró, que el futuro de la pintura estaba en la abstracción, es decir, el juego libre, sin restricciones de representación, de formas, colores y texturas en la tela.”

 

Constelaciones de lo Imposible es una oportunidad única para ver a una de las grandes pintoras mexicanas contemporáneas en la plenitud de sus poderes creativos, en el corazón del centro histórico de la CDMX. 

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

Irma Grizá – Constelaciones de lo Imposible  

Museo de la Ciudad de México  – Pino Suárez 30

Hasta el 15 de Enero de 2017

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CIVDAD-MVSEO: CHINA NO ES COMO LA PINTAN

 

(CDMX- 09/10/16) El concepto Xieyi, pilar estilístico-filosófico del arte de China, tiene muchos significados. De su raíz etimológica, xie, escribir, e yi, significado, podemos inferir la fundamental importancia que para la gran cantidad de culturas  que conforman el universo chino tiene la caligrafía, que es la sublimación de la escritura, escritura entendida como experiencia de vida plasmada en movimiento, la abstracción de la belleza del mundo en íntima relación con la tinta aguada, el pincel y el papel de soporte. Xieyi es la soltura y espontaneidad de la línea que ha distinguido a los grandes maestros del gigante oriental durante miles de años, es el detalle sereno y apacible, el movimiento ondulado. Pero Xieyi es también, y sobre todo, pintar con el corazón, pintar lo que el corazón siente, o como bien expresara el mítico maestro Zhang Daquian, Xieyi significa pintar el espíritu de las cosas. En el paisaje chino, ampliamente considerado la más alta expresión artística, se han plasmado fehacientemente, y no sin mucha melancolía, los conceptos de la meditación, la paciencia, la tradición y la espiritualidad, valores clave de las filosofías de Confucio y Lao Tse, que en hombros gigantes sostienen la que es, acaso, la cultura más monumental de la historia.

 

Llega a las salas del Antiguo Colegio de San Ildefonso la exposición China no es como la pintan: Obras Maestras del Museo Nacional de Arte de China, conformada por 151 obras y que, en palabras del director del citado recinto, Wu Weishan, “es una aproximación a las expresiones modernas y contemporáneas de la cultura y del arte chino ofreciendo una oportunidad excelente para apreciar sus manifestaciones artísticas y tradiciones populares vivas, que continúan siendo fuente de inspiración para las nuevas generaciones de artistas chinos.” La muestra, que sucede en el marco de las celebraciones de los 45 años de relaciones diplomáticas entre la nación asiática y la propia, da cuenta de una explosión artística en la que las tradiciones y técnicas milenarias conviven y dialogan con las formas, temas y técnicas de occidente en perfecta armonía, con piezas que destacan por su belleza, realización y profunda carga cultural.

 

La vida bucólica y la vida citadina, la añoranza del pasado y la proyección al futuro, la dignidad de la vejez y lo vibrante de la moda juvenil. Las grandes preocupaciones de la época quedan plasmadas no solo en las magistrales aguatintas representativas de los chinos, todos los medios de la expresión plástica están presentes en la muestra: óleos, grabados y esculturas enriquecen los muros del museo. Se acentúa también el arte de la máscara tradicional, de gran arraigo e importancia, así como el arte de la marioneta para el teatro de luz. Es de notar también la selección de papel cortado que corona el recorrido, dominado por un tono de rosa que nos es muy familiar y solemos llamar mexicano.

 

China no es como la pintan  es una de las mejores ofertas para disfrutar en el centro histórico capitalino, dentro de las celebraciones por el Año de Intercambio Cultural China- América Latina y El Caribe.

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

China no es como la pintan: Obras Maestras del Museo Nacional de Arte de China

Antiguo Colegio de San Ildefonso    Justo Sierra 16

Hasta Febrero de 2017

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CIVDAD-MVSEO: ANDY WARHOL: EAT/SLEEP/KISS

 

(CDMX- 25/09/16) Decir que Andy Warhol (1928-1987) fue un revolucionario sería minimizar su incalculable labor. Creador incontenible, el artista estadounidense trabajó fundamentalmente con todos los medios visuales a su alcance no solo para profundizar en la cultura de lo popular, lo cotidiano y la celebridad, aquellos temas que tanto le fascinaron y que daríamos eventualmente el nombre de Pop, sino también para hacer generación, pues el oriundo de Pittsburgh supo conjurar a las mentes más creativas de su tiempo para dar lugar a un estallido único en la historia del arte. Ya legendarias son las historias de The Factory, su estudio neoyorquino, lugar catártico y epicentro de un periodo decisivo de la postmodernidad, donde nacería The Velvet Underground y desde donde impulsaría las carreras de Jean-Michel Basquiat, Keith Haring y muchos otros personajes del medio, artistas todos, a quien Warhol mismo se refería como Superestrellas. Algunos de esos rostros están presentes en la muestra EAT – KISS – SLEEP  que presenta Anonymous Gallery, con sedes en la Ciudad de México y Nueva York.

 

Cuando Warhol filmó estas tres anti-películas, pues desafían todas las convenciones narrativas tradicionales del cine, ya había producido las series pictóricas que lo encumbraron como visionario, pero fue antes de dejar por un tiempo la pintura en 1966 para dedicarse de lleno a la experimentación audiovisual. EAT, SLEEP y KISS son tres de los primeros Screen Tests que se produjeron en The Factory y que eventualmente conformarían un opus de alrededor de 650 piezas. En EAT (45 min, B/N, 1964) vemos al pintor Robert Indiana comer lo que parecen ser hongos o bayas. Eventualmente, aparece un gato. En SLEEP (321 min., B/N, 1963) vemos varios planos detalle del poeta John Giorno durmiendo, y en KISS (50 min, B/N, 1963) se nos presenta una sucesión de personajes besándose, entre quienes se encuentran Naomi Levine, Gerard Malanga, Rufus Collins, Johnyy Dodd y Ed Sanders.

 

Hacer una descripción general de los pietajes mudos resulta lo de menos. El espectador debe confrontarlos en este montaje expuesto en Anonymous Gallery y que pretende entablar de nuevo el dialogo entre estas tres piezas experimentales, que desafían toda convención, y un público contemporáneo al que el trabajo del estadounidense le sigue resultando relevante. Actividades elementales de la naturaleza humana, pilares de nuestra condición, la instalación curatorial es perfecta para revalorar el besar, el comer y el dormir en la obra de uno de los creadores más importantes del siglo XX y encontrar significados que trascienden la intención original de las piezas.

 

Esta muestra, abierta al público hasta octubre, es una oportunidad única para disfrutar del trabajo de Andy Warhol en un entorno íntimo, accesible y refrescante cerca del corazón cultural de la ciudad.

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

Andy Warhol – EAT SLEEP KISS

Anonymous Gallery  – Lago Erne #254 CDMX

Hasta el de Octubre de 2016

Entrada libre

www.anonymousgallery.com

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CIVDAD-MVSEO: GRACIELA ITURBIDE - A 45 AÑOS DE AVÁNDARO

 

(CDMX- 18/09/16) Muchos fueron los eventos previos que catalizaron el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro aquel mítico septiembre de 1971. Aún abiertas seguían las heridas del infame Halconazo y la matanza de estudiantes en Tlatelolco, represiones brutales de un gobierno priista empeñado en mostrar al mundo un México moderno, aunque por dentro se cayera a pedazos. Sin embargo este distaba de ser un fenómeno local. Alrededor del mundo estallaron movimientos juveniles que abogaban por una nueva moralidad contrapuesta a los valores tradicionalistas, nacionalistas y religiosos de una sociedad beligerante que juzgaban corrupta. Combatieron tanques con flores y prejuicios con canciones. Los hippies, llamados jipitecas en suelo nacional, se erigían como la gran fuerza contracultural de la segunda mitad del siglo XX, y la apoteosis del movimiento llegaría en los festivales de rock y arte tales como Woodstock en Estados Unidos, el Festival de Isle of Wight en Reino Unido, el Festival Buenos Aires Rock en Argentina y Avándaro, en México.

 

45 años después podemos revivir este momento decisivo en la historia del rock y la contracultura nacional en el Museo Universitario Del Chopo a través del trabajo de la fotógrafa Graciela Iturbide (CDMX, 1942), uno de los lentes más destacados en México y a nivel internacional, quien fuera en su juventud asistente de Manuel Álvarez Bravo y cuya obra se ha expuesto individualmente en recintos tales como el Centro Pompidou en París, el Museo de Arte Moderno de San Francisco, el Museo de Arte de Filadelfia y el Museo Paul Getty, y que ha sido merecedora de importantes premios nacionales e internacionales. Se expone por primera vez en un entorno museístico la serie Avándaro, publicada originalmente por Editorial Diógenes en 1971 con textos del cineasta Luis Carrión, que muestra el trabajo de una artista sumamente poderosa a pesar de su juventud y que logró capturar lo vibrante de una época hoy añorada. 

 

La exposición, conformada por 56 imágenes en blanco y negro y a colores, así como vídeos y documentos, muestra una serie de personajes que, a través de la cámara de la maestra Iturbide, dan testimonio de un momento histórico fascinante en el que reinaron el amor, la paz y la música. Cobra vida de nuevo el Festival de Rock y Ruedas en esta serie fotográfica que es un verdadero documento, un profundo análisis psicológico de una sociedad joven y cambiante que tenía todo por delante y poco interés por mirar atrás.

 

Tal vez el Avándaro de Graciela Iturbide llega a la Galería Arnold Belkin del Chopo en el momento indicado, a recordarnos que en momentos de crisis política y social, la protesta pacífica, el arte y la contracultura son los recursos más eficaces, los más humanos y, acaso, los más hermosos.

 

Enrique Cedillo