¡En la Guerra, Arte de Guerra! (David Alfaro Siqueiros, 1943)

 

Pintores, escultores, grabadores, poetas, novelistas, escritores en general, músicos y actores de América:

 

No basta con la participación personal de ustedes en las actividades antifascistas. Otros pueden hacer mejor colectas y mítines. Su arte es lo que la guerra reclama de ustedes. Esto es: su efectiva contribución profesional creadora al esfuerzo común, la elocuencia incomparable de su excepcional producto emocional. 

 

Pero esta aportación no puede ser ascética, ya que presupone precisión ideológica y una técnica físicamente consecuente. Exige en esa virtud la disciplina del equipo y del taller colectivo en cada lugar donde las circunstancias lo permitan. Exige el equipo central coordinador del arte de guerra en su conjunto.

 

El equipo de gráfica y plástica de guerra, encargado de producir los dibujos, los grabados, los carteles (mecánicos y de técnica personal directa), los murales exteriores, los murales interiores, los murales producidos mediante la ampliación fotográfica, las esculturas policromadas, los telones y demás pintura escenográfica que requiera el teatro de guerra, etcétera, etcétera.

 

El equipo de literatura de guerra, encargado de producir la letra de las canciones, de las marchas, de los himnos, los poemas de carácter sarcástico sobre las ampulosas informaciones de los caudillos del Eje, los cuentos cotidianos directos sobre las intrigas de la quinta columna, los poemas de guerra, los cuentos de guerra, las novelas de guerra, la letra del teatro de guerra, etcétera, etcétera.

 

El equipo de teatro y coreografías de guerra, encargado de representar en actos pequeños o grandes, móviles o fijos, circunstanciales o amplios, etcétera, etcétera, las obras producidas por los miembros de los equipos de literatura de guerra, en estrecha inteligencia con los componentes de los demás equipos.

 

El equipo de cinematografía de guerra, encargado de desarrollar y perfeccionar lo que ya se esté haciendo sobre el particular y también en estrecha coordinación con los demás equipos.

 

El equipo de música de guerra, encargado de localizar y fijar las canciones populares apropiadas a los fines de guerra, de componer nuevas canciones, de componer marchas, himnos, etc., y todo lo que permita el carácter particular de su actividad, en estrecha relación igualmente con los demás equipos.

 

Para combatir cotidianamente en el frente y en la retaguardia (en el frente y en la retaguardia enemigos inclusive) todas las demagogias y crímenes del Eje, exhibir sus seudodoctrinas racistas, etc., romper las periódicas intrigas de derrotistas de sus quintas columnas y aniquilar lo que le reste aún de moral, lo mismo que para fortificar la moral propia, la moral de los combatientes del campo de batalla y también la moral de los combatientes del campo industrial. 

 

Ustedes, artistas y sus gobiernos respectivos, deben comprender que el arte puede llegar a convertirse en un arma de combate tan poderosa y eficaz como las más poderosas y eficaces armas físicas que intervienen directamente en la guerra militar. Un arma que entra por los ojos, por los oídos... y a través de lo más profundo y sutil del sentimiento humano.

 

Por eso tales equipos deben recibir el más inmediato y amplio de los apoyos económicos por parte de todos los gobiernos democráticos de América, pues esos equipos y esos talleres necesitan el más amplio y variado de los instrumentales modernos, el más rico de los campos de operaciones, la más completa aportación documental, etcétera. Las organizaciones progresistas en general, pues, como ustedes mismos los artistas, deben exigir ese inmediato y amplio apoyo económico.

 

Arte de guerra contra el Eje, diario, múltiple, elocuente, permanentemente creativo, mecanizado hasta lo máximo para ganar ‑ entre otras cosas fundamentales, tales como la libertad humana y la libre determinación nacional de todos los países ‑ la posibilidad de construir en el futuro del mundo un verdadero y más grande arte público civil de paz debe ser la consigna general en todo lo que respecta a este problema.

 

 

David Alfaro Siqueiros,

en representación de los múltiples pintores

mexicanos, norteamericanos, argentinos, españoles y chilenos

que teórica y prácticamente se han unido

a mis esfuerzos de 12 años en favor del arte público

 

 

(Publicado el 18 de enero de 1943 en varios periódicos chilenos) 

 

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