CIVDAD-MVSEO: EL COLOR DE LOS DIOSES - POLICROMÍA EN LA ANTIGÜEDAD

 

(CDMX - 07/11/16) No cabe duda que, durante siglos, hemos imaginado una antigüedad grecorromana monocromática.  Visualizamos los grandes edificios como nos han enseñado las ruinas, estructuras solemnes sin más color que el propio de la piedra, y de igual manera, en nuestra conciencia colectiva, la escultura de Grecia y Roma era del color del mármol, acorde a la seriedad y pulcritud cultural que les conferimos a dichas civilizaciones, que son fundamento de occidente. Fue en el Renacimiento que surgió esta idealización del arte clásico como un arte blanco, idea que marcaría para siempre la escultura europea, pues los grandes maestros como Miguel Ángel, Donatello y Ghiberti nunca buscaron dotar de color a sus creaciones en mármol y bronce.  Esta tradición encontró su cúspide en el Neoclasicismo, viendo así expandirse la visión estética del arte clásico al continente americano. Se concibió a la monocromía como símbolo de intelectualidad y alta cultura, mientras que se asoció el color con lo primitivo y lo vulgar.

 

Esta idea, sin embargo, es completamente errónea. La realidad es que los antiguos templos y palacios grecorromanos tenían color abundante y exquisito. Los frisos estaban pintados con intricadas grecas y patrones que se perdieron con el tiempo, y no había capitel sin rastros de azul, amarillo, rojo y verde. Así mismo, las esculturas solían pintarse para detallar aquello que la piedra no transmitía: los diseños de las telas, las pupilas de los ojos, el rojo de los labios, el oro de las armaduras. La exposición El Color de los Dioses, que llega al Palacio de Bellas Artes después de haberse presentado en importantes sedes como el Museo Británico, el Museo del Vaticano y el Museo Nacional de Estambul, permite al público admirar en todo su esplendor la realidad de la policromía en Grecia y Roma. Reconstrucciones de piezas como el León de Loutraki, la Kore de Quíos y el Jinete Persa de la Acrópolis de Atenas pueden admirarse con los colores con los que fueron creados. Como parte de la muestra, también se exhiben piezas originales que dan cuenta de importantes rastros de policromía.

 

Además, al ser esta la primera vez que El Color de los Dioses se presenta en América Latina, se incluye una importante sección dedicada a la policromía en Mesoamérica. Piezas conocidas del Museo Nacional de Antropología, el Museo del Templo Mayor y el Museo del Virreinato, entre otros, se suman a la exposición, e igualmente se puede disfrutar de imponentes reconstrucciones como la del Tlaltecuhtli del Templo Mayor, que dan cuenta de los rojos, amarillos, blancos y azules que alguna vez decoraron la escultura mesoamericana.

 

La muestra, que forma parte de las actividades del Año Dual México-Alemania 2016-2017 y que fue producida originalmente por el Museo Städel y el Liebieghaus Skulpturensammlung de Frankfurt estará abierta al público en el Museo del Palacio de Bellas Artes hasta el 8 de enero de 2017.

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

EL COLOR DE LOS DIOSES – POLICROMÍA EN LA ANTIGÜEDAD GRECORROMANA Y MESOAMÉRICA

Museo del Palacio de Bellas Artes

Admisión General $60

Av. Juárez, Centro Histórico, CDMX

Hasta el 8 de enero de 2017

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