CIVDAD-MVSEO: JAVIER SENOSIAIN / BIOARQUITECTURA MEXICANA

 

(CDMX- 09/09/16) Cuando Frank Lloyd Wright acuñó el término arquitectura orgánica, en parte como contraposición a la rigidez industrial de la Bauhaus alemana, planteaba una filosofía de diseño regida por la naturaleza e inspirada por el medio ambiente como ideal de la modernidad, que se entiende no solo como la relación literal entre entorno-edificio, materiales y formas, sino también el funcionamiento y concepción de la arquitectura como un organismo vivo, como un todo perfectamente coherente, funcional y holístico que existe bajo un principio de diseño único que rige a todas sus partes.  Dentro de este marco, la obra de Javier Senosiain (México, 1948) destaca como una de las más ilustres del panorama internacional.

 

Se inauguró en el Museo Nacional de Arquitectura la exposición “Javier Senosiain – Arquitectura Orgánica” que muestra la trayectoria de un creador a quien llamar sui generis resultaría una obviedad: Extraordinaria por su imaginación cautivadora, por sus formas únicas y sus colores de ensueño, en la obra de Senosiain no existe diferencia alguna entre terreno, muro y mobiliario. Todos los detalles pasan por la mano de un arquitecto que es un verdadero diseñador de experiencias, de realidades y posibilidades espaciales alternativas. Es difícil encontrar referentes de tiempo en el trabajo del que se describe a sí mismo como bio-arquitecto, que siendo un constructor perfectamente moderno e innovador, evoca también en sus formas patrones y cromatismos de las culturas originarias. Futurista y atávica a la vez, la arquitectura de Javier Senosiain es una celebración de lo lúdico y de lo espontáneo, pero sobre todo, de lo atemporal.

 

Conformada por fotografías, video y detalladas maquetas, la muestra, abierta al público hasta febrero de 2017, cubre todas las facetas y etapas de la obra del mexicano, desde sus primeros trabajos como El Abanico (1977) y el Par Prismático (1982), que remiten más al racionalismo mexicano de Legorreta, sus trabajos icónicos como La Casa Orgánica (1985), El Tiburón (1990) y La Casa Flor (1994), que lo encumbraron como una de las voces más originales de su generación, hasta sus diseños más recientes, como Nautilus (2007), Casa Amiba (Sao Paulo, 2013) y Najwa (Jordania, 2010) que confirman que Senosiain hace mucho tiempo que dejó de lado las escuadras para trabajar con caracoles y serpientes.

 

En sus palabras inaugurales, el arquitecto Javier Senosiain resumió perfectamente, en una sola frase, el espíritu de su trabajo: “En la naturaleza no existe la línea recta.” De cualidades mágicas y oníricas, la obra del diseñador mexicano nos hace recordar que la gran arquitectura no solo parte de los principios de la racionalidad, sino que entiende también lo espiritual, la danza, el canto, la poesía, la juventud y el juego como valores estéticos.

 

Enrique Cedillo. 

 

 

 

 

Javier Senosiain – Arquitectura Orgánica

Museo Nacional de Arquitectura – 8 Sept 2016 – 12 Feb 2017

Palacio de Bellas Artes, Tercer Nivel

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