AUTOAGRESIÓN PERMANENTE

"Decadencia" óleo sobre lienzo, 60 x 40 cm (Enrique Cedillo Navarro, 2016)

 

 

AUTOAGRESIÓN PERMANENTE

 

 

“Ya te he dicho que me es muy difícil explicarlo. Visualizaba los años como una escala de colores. Los setentas eran cafés, los ochentas azules y los noventas amarillos. 1995 fue un verde vibrante, plástico, como de un estegosaurio. Pero todo se vino abajo en los años rojos. Sé que recuerdas.”

 

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“Desde entonces me repetía a mi mismo que si no dejaba de pensar en eso, después ya no iba a poder. Se me iba a encarnar en el alma, y así tal cual pasó. Me enamoré de la idea de ser sombra. Elaboro: relojero del abismo, recolector de minucias, conservador de diminutivas maldades, como quien colecciona insectos en vitrinas. ¿Qué vino primero, la obsesión o la enfermedad?”

 

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“La necesidad de pelea es inmensa. Es una bestia enjaulada que nunca dejará de embestir el infranqueable concreto. Tal es su naturaleza, mugir de furia contra sí misma. Quién sabe si quiere  derrumbar el muro o romperse la cabeza.”

 

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“Nos creímos capaces de sublimes angustias, de dolor bellísimo, probos de mala sangre cualesquiera. Villanos campechanos, queríamos perversidad por puro ejercicio, por amor a la experiencia. Y lo hicimos. Pero cuando regresé ya nunca fui el mismo. Perdí la perspectiva de la escala. Ya ni siquiera la puedo ver. Este es el séptimo año gris. Siete años quemando puentes por deporte.”

 

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“Revuelta, desesperación, debacle: este es el templo, así que contemplad en asombro. Aquí se da cuenta del infierno. Aquí se aguan las semillas. De aquí la peste no se va nunca. Aquí es el templo de los sin templo. Aquí la carne explota. Te lo dije, lo sabías.”

 

 

 

 

E.C.  

 

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